CREO EN JESÚS….

JESUS ADOLESCENTENazaret…cálida atmosfera de un amor de madre

Nazaret es la escuela en la que Jesús, el Hijo de Dios e Hijo de María, aprende a vivir.

Es misteriosa esta realidad del aprendizaje de Jesús, de ese crecimiento de Jesús en la conciencia de lo que Él realmente es, al lado de una mujer humilde y sencilla como María. Porque la  formación progresiva del corazón de Jesús  se realiza en la cálida atmósfera de un amor de madre. A María  de hecho había sido confiada la inaudita tarea de formar el corazón del Hijo de Dios. Como este corazón se había formado fisiológicamente en el vientre de María y había comenzado a latir allí, así se ha desarrollado sicológicamente en la atmósfera de su afecto. Los ojos de Jesús se fijaban en María para contemplarla y gozar con su presencia, como la mirada del Verbo se fijaba en el corazón del Padre. ¿Quien más que María podía recordarle el amor del Padre? Contemplándola con sus ingenuos ojos de niño  Jesús se asombraría de reencontrar en ella al Padre. Si más tarde Jesús exultaría en el Espíritu Santo, admirando la orientación del corazón de los sencillos hacia El Padre, cuanto no exultaría reencontrando, en toda la persona de María, la presencia de este Padre tan cercana y sorprendente. Este continuo descubrimiento del Padre transformaba la banalidad de sus relaciones cotidianas con María en una sorpresa siempre nueva.

Puesto que la sumisión de Jesús era tan profunda, María pudo ejercitar, más que cualquier otra madre sobre su hijo, una influencia decisiva en el corazón de Cristo. Ciertamente, la formación de Jesús no es únicamente obra de María. Jesús recibía del Padre la orientación esencial de su vida humana y era guiado en cada instante por la luz del Espíritu Santo. La acción de causas divinas sobre el desarrollo del Niño de Nazaret es esencial, pero no ha excluido el aporte de María, aporte él también esencial. La divinidad del Verbo ha querido traducirse en una naturaleza humana mediante el concurso de una mujer, de una madre. Así, paradójicamente, Aquel que había amado al Padre desde toda la eternidad, ha aprendido a amarle de manera humana a través de la educación materna. Ha aprendido a expresarle su amor de hombre.

De María Él ha aprendido el modo judío de orar; es tarea de la madre ayudar al niño a ponerse en relación con Dios. María enseñaba al Hijo las formas humanas de la devoción, las expresiones usadas en el culto; en este sentido enseñaba a orar a aquel que más tarde sería el Maestro de la oración.

Es precioso pensar que el cariño humano de Jesús por el Padre se haya desarrollado en Él con la ayuda materna de María. Entre todas las mujeres justo a María le fue confiada la delicada misión de entrar en la intimidad del Hijo con El Padre, para formar en Jesús un corazón humano perfectamente acorde con su amor divino. Todos los sentimientos más íntimos de Jesús, la devoción absoluta hacia el Padre, la alabanza y admiración por Él, el servicio al Padre y su gratitud hacia Él, la fe en su bondad y el ardor de las oraciones que le dirige, el pensamiento continuamente fijo en el Padre…todo este caudal de riqueza humana, se ha desarrollado bajo el influjo de la educación materna.

¿Qué decir ante este misterio mariano de la vida de Jesús? Cabe solo el silencio, la admiración, la gratitud, la alabanza…

CREO EN JESÚS…..uno de tantos… en Nazaret

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¿Qué tendrá la vida corriente, que nos seduce tan poco? Es pesada, gris, siempre igual. Y a nosotros nos gusta lo nuevo, lo que brilla y cambia.

 

            La vida corriente es la que más se extiende a lo largo de nuestra historia. Algo de interesante tendrá. ¿Por qué no buscarle su sentido? Si lo descubriésemos, sería una mina infinita.

 

            Y eso fue Nazaret, una mina infinita llena de luces y sombras, vulgar y gozosa, divina y humana.

 

            Jesús acepta plenamente la vida humana en todas sus consecuencias. Y este vivir cotidiano en presencia del Padre y apoyado en el Espíritu tiene una gran fuerza santificadora. La persona se forma en lo cotidiano de la vida. Y la capacidad de ilusión y entrega que pone en las cosas normales, revela la calidad y madurez de su vida.

 

            De la vida oculta de Jesús comenta S. Ireneo: “Dios se encarna para habituarse al hombre, y para que el hombre se habitúe a Dios”.

 

            Jesús estuvo en Nazaret 30 años. ¿Por qué se quedó tanto tiempo? ¿Es que no tenía nada que hacer, cuando había venido a redimir al mundo? ¿Solo tres años para tantas responsabilidades y tareas apostólicas? ¿No parecen demasiados años en Nazaret y muy pocos en la vida pública?… ¡Algo encerraría su permanencia en Nazaret!…

 

            Los años de la vida oculta de Jesús nos hablan del sentido de la Encarnación: hacerse semejante a los hombres en todo, menos en el pecado.

 

            Jesús viene a nuestra tierra para hacer presente el Reino de Dios entre nosotros, a hacer posible el amor, la justicia y la fraternidad entre los hombres. ¿Por qué está 30 años en Nazaret?

 

            Poco podemos sacar de los evangelios  “Durante estos años, el evangelio no dice nada, porque no tiene nada que decir: es la vida de una persona que no destaca” (Duquoc). Jesús pasaría la vida entre la gente sin que nadie descubriese nada de su misterio. Una vida sencilla, como cualquier otro chico de Nazaret. Allí comparte el día y la noche con sus padres y vecinos, entre trabajos y descansos. Nos lo imaginamos así. Pero al mismo tiempo nos llama la atención que El, el Salvador del mundo, pase tanto tiempo escondido. ¿Por qué?

 

            A nosotros nos resulta incomprensible todo esto porque nos valoramos por el rendimiento y la eficacia, y creemos que ese es el sentido de la vida. Pero el valor de la vida de Jesús  en Nazaret es el valor de LA VIDA misma. Y Jesús es tan Salvador y tan Mesías en Belén, como en el Cenáculo, como en Nazaret. Porque Jesús mismo es el Reino de Dios, presencia de Dios entre nosotros en todos los instantes de su vida. La vida de Jesús siempre tiene un sentido de plenitud, de luz y de amor haga lo que haga y esté donde esté. El siempre será la Palabra de Dios, transparencia y cercanía de Dios, salvación para nosotros. Lo vulgar y lo sencillo valen tanto como lo extraordinario.

           

            ¿Qué puedes aprender y descubrir tu de mi vida? Nos dice Jesús

 

             ¿Piensas y sueñas en hacer muchas cosas? Esa no es la solución para tu vida de cada día. La verdadera solución está en mi Nazaret. Vivir la vida que te corresponde, aquí y ahora, con sentido. Tan grande y extraordinario puede ser barrer un pasillo, ir a clases. Hacer la tarea que te ha tocado, servir a los demás, hacer cola para encontrar un trabajo…yo también lo hice…como organizar eventos grandes.

 

            Tú, en tus  circunstancias tienes que vivir tu riqueza y tu profundidad, tu amor y comprensión; poner alma, vida y corazón en todo lo que haces y vives. Cada tarea, por sencilla que sea, puede convertirse en una ocasión de crecimiento interior, de plenitud, de encuentro profundo con tu  Dios y de servicio a los demás. En toda circunstancia, puedes vivir la transparencia de Dios en ella.

 

            El verdadero sentido de tu vida depende de ti. Porque la riqueza de la vida de una persona no está en hacer cosas extraordinarias, sino en hacer las cosas ordinarias de un modo grande y extraordinario…Así lo hice yo en Nazaret…