EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO

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Así empezamos nuestras acciones… porque así fuimos bautizados: “EN EL NOMBRE DEL PADRE DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Dios es Trinidad… Así lo hemos visto al comienzo de este compartir desde el Catecismo… Es el misterio que nos ha revelado Jesús… Él nos ha dicho que Dios es Padre, que Él ha venido a manifestar el amor que este Padre nos tiene, a decirnos que el Espíritu Santo quiere habitar en nosotroshechos hijos de Dios…

Cuando sentimos la necesidad de compartir este misterio de nuestra fe, nos sentimos limitados por la incapacidad deverbalizar algo que excede nuestras capacidades…Y es que el misterio de la Trinidad no es sólo una verdad que se nos revela, es un “misterio” que se vive en la fe…

Un Obispo italiano, famoso por ser el Obispo de “los últimos”, de los pequeños y pobres, a la vez que un santo, Tonino Bello, nos cuenta algo que nos puede ayudar a asomarnos, desde nuestra pequeñez, a este misterio de Dios… Cuenta que undía, mientras intentaba preparar una homilía sobre la Trinidad, un sacerdote amigo, que trabajaba con gitanos, lo ayudó a encontrar la solución a su dificultad; y nos lo cuenta sí: “Vino a verme una noche a mi despacho y me preguntó qué estaba haciendo. Le dije que estaba teniendo alguna dificultad para poder explicar a la gente, de manera sencilla para que me entendieran algo, sobre la Trinidad… Le leí a mi amigo lo poquito que había escrito. Cuando terminé, muy llanamente me dijo que con todas aquellas palabras la gente quizás no habría entendido nada. Después añadió: «Yo, a mis gitanos, ¿sabes cómo explico el misterio de un solo Dios en tresPersonas? No hablo de uno más uno más uno, que dan tres; hablo de uno por uno por uno, y así siempre hace tres. Es decir: en Dios no hay una Persona que se añade a la otra y luego a otra. En Dios cada Persona vive para la otra»”(homilía del 12 de abril de 1987).

Así nosotros… Si somos imágenes de Dios, y Dios es “uno para el otro”, nuestra vocación consiste en vivir el uno para el otro, en buscar construir la unidad superando divisiones profundas que brotan del deseo de dominio, de poder, de prevalencia de los unos sobre los otros…

Pero la “noche” de los obstáculos, los tropiezos que encontramos en el camino, las tinieblas del mal que a vecestienden a engullirnos, la oscuridad que en algunos momentosenvuelve nuestro acto de fe…  nos impiden abrirnos a la belleza de los misterios de nuestro Dios…

El Espíritu Santo, que vive en nosotros, acude en nuestra ayuda ynos ayuda a decir con el santo y poeta Juan de la Cruz: “Que bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche”…

Qué bien sé que tu bondad, verdad, belleza, me arropan…aunque es de noche

Qué bien sé que, hecho PAN, me alimentas… aunque es de noche

Qué bien sé que la belleza de la creación sale de ti…aunque es de noche

Qué bien sé que TODO BIEN ME VIENE DE TI…aunque es de noche

Qué bien sé que me amas, Señor… aunque es de noche

Sí, aunque a veces la fe es oscura, sé que Tú, PADRE, HIJO Y ESPÍRITU, amas al hombre que has creado… Lo amas tanto que Tú, la grandeza infinita, habitas en su pequeñez…

 

                                       GLORIA AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO

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Creo en el Espíritu Santo

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“Nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios”(1Co 2, 11)… Pues bien, su Espíritu que lo revela nos hace conocer a Cristo, su Verbo, su Palabra viva, pero no se revela a sí mismo. El que “habló por los profetas” nos hace oír la Palabra del Padre. Pero a Él no le oímos. No le conocemos sino en la obra mediante la cual nos revela al Verbo y nos dispone a recibir al Verbo en la fe. El Espíritu de verdad que nos “desvela” a Cristo “no habla de sí mismo” (Jn 16, 13)…Un ocultamiento tan discreto, propiamente divino, explica por qué “el mundo no puede recibirle, porque no le ve ni le conoce”, mientras que los que creen en Cristo le conocen porque Él mora en ellos (Jn 14,17). (CIC 687)

Jesús, al subir al Cielo, dice a los suyos: “quedaos en la ciudad hasta que desde el Cielo os revistan de fuerza” (Lc24,49). Ellos obedecen a su palabra, se refugian en elCenáculo apiñados en torno a María, la única referencia física de Jesús, la Madre de Jesús que ahora es su madre.

Permanecen en el lugar en el que parecen flotar las últimaspalabras de Jesús, los gestos vividos en la Cena, allí esperan…Exactamente no saben qué puede pasar…

Juan es quien se atreve a hablar y a recordarles algo; él estaba conMaría y unas pocas mujeres al pie de la cruz… Allí él, con María y  las mujeres, recibieron la primicia de la fuerza, del consuelo, de la luz, porque llegó sobre ellos el Espíritu que Jesús entregó… Es el último acto de amor de Jesús, anticipo de algo que llegará rompiendo los techos del Cenáculo y del cosmos entero…

En estos días de espera, Juan ha ido trayendo a la memoria desus amigos las palabras que luego dejará en su evangelio, pronunciadas por Jesús… Palabras algo extrañas e incomprensibles humanamente… Jesús hablaba a la vez de su vuelta al Padre y de su vida “yo vivo y vosotros viviréis”.

Ahora rumian sus palabras, en el mismo lugar en el que las escucharon la primera vez; las comparten como un tesoro común, un tesoro que alimenta su espera…

Quizás María, la llena de gracia, sostiene y alimenta en sushijos la comprensión de verdades cargadas de misterio. Ella,en la que el Espíritu realizó su obra maestra, el cuerpo de Jesús, sabe lo que significa poseer el Espíritu…

“María, la Santísima Madre de Dios, la siempre Virgen, es la obra maestra de la Misión del Hijo y del Espíritu Santo en la Plenitud de los tiempos. Por primera vez en el designio de Salvación y porque su Espíritu la ha preparado, el Padre encuentra la Morada en donde su Hijo y su Espíritu pueden habitar entre los hombres” (CIC 721)

María les recuerda el comienzo de su andadura como Madredel Hijo de Dios… Ella sabe el sentido profundo de las promesas de Jesús:

“Yo pediré al Padre que os envíe otro valedor que esté con vosotros siempre: el Espíritu de la Verdad (Jn 14,16-17)cuando venga él dará testimonio de mi (Jn 15,26) “… “Él, elEspíritu de la Verdad os guiará hasta la verdad plena” (Jn16,13)…

En Ella se ha cumplido ya esta promesa… “Ella es la zarza ardiente de la teofanía definitiva: llena del Espíritu Santo, presenta al Verbo en la humildad de su carne dándolo a conocer a los pobres (cf. Lc 2,15-19) y a las primicias de las naciones (cf. Mt 2, 11). (CIC 724)

Cuando el ángel “dejándola se fue” María empezó a vivir su soledad… no podía compartir con nadie su secreto… Empezó a correr el riesgo de la incomprensión, del rechazo… Ella lo sabía…

Sin embargo sintió todo el poder del Espíritu que en Ella creósu obra maestra. El cuerpo del Hijo de Dios, en el que ibainfundiendo los dones el Rey mesiánico…

«Saldrá un vástago del tronco de Jesé,
y un retoño de sus raíces brotará.
Reposará sobre él el Espíritu del Señor:
espíritu de sabiduría e inteligencia,
espíritu de consejo y de fortaleza,
espíritu de ciencia y temor del Señor» (Is 11,1-2)

Estos dones que el Espíritu infunde en el Hijo, llegan  también a Ella como Madre…

María comienza a saborear, en lo hondo de su ser, la frescura del Amor  como Persona, el amor recíproco entre Padre e Hijo

Ella quizás no ha necesitado creer en elEspíritu Santo… lo ha experimentado vivo y PRESENTE en lo que ha realizadoen Ella… ha sentido como la ha ido conduciendo hacia el conocimiento pleno de la Verdad… la verdad de Jesús, Hijo de Dios, Salvador, Rey en el que se recapitulan todas las cosas… La ha llevado, después de la muerte de Jesús, a viviruna consolación profunda por la certeza de la victoria final de Jesús sobre la muerte…

María, con su palabra, con su silencio, con su gesto, acompaña a sus hijos en esta espera… y ora con ellos… y ora con nosotros y apoya nuestra fe.

Creo, Espíritu Santo, en tu presencia en medio de nosotros y en nosotros.

Creo, Espíritu Santo, que vas conduciendo a la Iglesia a la plena unidad, como la estás conduciendo a la plena verdad.

Creo, Espíritu Santo, que guías a los hombres a crecer en el sentido de la historia, de la vida, en el cumplimiento de las esperanzas humana, en la plena redención del todo lo humano, del cosmos cristiano.

Creo, Espíritu Santo, que eres el Amor recíproco entre el Padre y el Hijo, en el que toda la humanidad es  arropada…

​​​​¡Ven, Espíritu Santo

 

 

JESÚS SUBE AL CIELO

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“La ascensión de Jesucristo marca la entrada definitiva de la humanidad de Jesús en el dominio celeste de Dios de donde ha de volver), aunque mientras tanto lo esconde a los ojos de los hombres).

Jesucristo, cabeza de la Iglesia, nos precede en el Reino glorioso del Padre para que nosotros, miembros de su cuerpo, vivamos en la esperanza de estar un día con Él eternamente.

Jesucristo, habiendo entrado una vez por todas en el santuario del cielo, intercede sin cesar por nosotros como el mediador que nos asegura permanentemente la efusión del Espíritu Santo”.(CIC 665 ss)

No se puede pensar en este misterio de la vida de Jesús sin  que acuda a la mente la imagen de los discípulosque se quedan mirando hacia el cielo siguiendo el curso de la nube que había envuelto a su maestro.

Habían gozado por cuarenta días de sus apariciones quehabían confirmado la fe en su resurrección y esperaban que algo sucediera, pero no pensaban quizás que se fuera definitivamente.

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Lo ven mientras les bendice, ¿cómo no? Al marcharse,quiere dejar en sus corazones la huella de su “decir bien” de ellos, -porque este es el sentido etimológico de la palabra bendición-la bendición con todo lo que llevade ternura, comprensión,  paciencia, amor. Y, mientras les bendice, se va, desaparece de su vista.

¿Llegaría a sus corazones algo así como las palabras que los cristianos rezamos en esta fiesta?

“No, yo no dejo la tierra, no yo no olvido a los hombres…

Qué hacéis  mirando al cielo, varones sin alegría

Lo que ahora parece un vuelo ya es vuelta ycercanía

El gozo es mi testigo, la paz mi presencia viva,

Que al irme se va conmigo la cautividad cautiva…

El Cielo ha comenzado, vosotros sois mi cosecha,

El Padre ya os ha sentado conmigo a su derecha.

Partid frente a la aurora, salvad a todo el que crea

Vosotros marcáis mi hora. Comienza vuestra tarea.”

Es así, ahora comienza la tarea de los discípulos y elloslo entienden… y alegres se van al templo bendiciendo a Dios. Allí esperan al Espíritu que impulsará la vida y el camino de la Iglesia.

Jesús ha cumplido su misión, vuelve al Padre.Ha dicho en su aparición a María Magdalena que vaya a decir a sus hermanos. “subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios…”.  Es la primera vez que Jesús nos asocia a El en su pertenencia al Padre.  Somos, como Él, del Padre… Dios, es nuestro Dios… Él ha cumplido su tarea devolviéndonos a Dios como obranueva… Su pasión, muerte y resurrección ha sido unarecreación de la humanidad.

Él se va al Padre pero… se queda.

El gran Agustín de Hipona  nos acerca a la comprensión de este misterio y a su influjo en nuestras vidas. Con suspalabras viene a fortalecer  nuestra fe en la presencia deJesús, vivo aquí, ahora, siempre, entre nosotros y ennosotros…

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Así nos dice:

“Mientras él está allí, sigue estando con nosotros y nosotros mientras estamos aquí podemos estar ya con él allí. El está con nosotros por su divinidad, su poder y su amor; nosotros en cambio, aunque no podemos llevarlo a cabo como él por la divinidad, sí que podemos por el amor estar con él. 

No se alejó  del Cielo cuando descendió hasta nosotros, ni de nosotros cuando regresó hasta él. Nosotros estamos identificados con él porque él, por  nuestra causa, se hizo Hijo del Hombre.Nosotros, por él hemos sido hechos hijos de Dios…

Bajó pues del Cielo por su misericordia, pero ya no se volvió él solo, puesto que nosotros vivimos en Él por la gracia.

Cristo descendió él solo pero ya no ascendió él solo.”

Es el gran gozo del creyente… No estamos ya solos.

Estamos en Él todos los que Él ha salvado, aquellos que Él ama y por los que entregó su vida.

 

El Dios con nosotros, el Emmanuel, es ya Cristo Jesúsen nosotros. Vivo entre nosotros compartiendo nuestra vida con nuestros gozos y tristezas, triunfos y fracasos, todo…

Basta creer…basta amar… basta desear, reconocer, tocar su presencia en uno mismo, esa presencia dulce, tierna, fuerte, pacificadora…

Él, Cristo Jesús, está en nosotros No hay ya soledad para quien tiene fe… Él, Cristo Jesús, llena la vida de quien le busca con sincero corazón. Él está y espera que le ayudemos en su obra, la que él sigue haciendo.

Con nosotros… paso a paso

Proseguimos juntos este camino de gozo y felicidad, la felicidad del Resuscítado. Poco a poco nos vamos dando cuenta de que el Resuscitado es Jesús, el Jesús que non conduce de la mano en nuestro día a día, y nos damos cuenta que, en realidad, es Él que sigue nuestros pasos y nuestro camino, a nosotros nos queda sólo confiar en su Nombre, en su Palabra de Vida, en su presencia cotidiana y cercana.

Es sorprendente pensar que el mismo Resuscitado, Aquel que apareció a su Madre, a María Magdalena, a los discípulos, a los peregrios solitarios, es el mismo Cristo, Y NO OTRO, que camina en el 2013 por nuestros caminos, en medio de nuestras calles, sentado en los pupitres de nuestras clases, delante de un ordenador en nuestra oficina de trabajo… es Él mismo Resuscitado que nos sigue y que seguimos porque nos sorprende que sus caminos nos llevan a la verdadera felicidad.

Cristo Resuscitado nos llama a experimentar la paz y la tranquilidad que se experimenta en un camino de vida resuscitada, a su lado, dejandónos conducir por su amor y su proyecto que, sin darnos cuenta, se cruza y mezcla con el nuestro.

Buen Domingo de Resurreción a todos a su lado, con Él y como Él.

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