La oración en el Espíritu

LA ORACIÓN EN EL ESPÍRITU

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Si la oración nos relaciona con Dios, el Espíritu Santo, que nos ha sido dado, es el que activa en nuestro corazón el amor que construye una unión verdadera con el Señor.

El Espíritu Santo, en la Iglesia, enseña a orar a los hijos de Dios…“Nadie puede decir Jesús es Señor, sino por influjo del Espíritu Santo” (1Co 12,3). Es el Espíritu Santo quien nos atrae al camino de la oración, y aÉl debemos invocar para que llene nuestro corazón y encienda en él el fuego de su amor… y debemos pedirlo al Padre en el nombre de Jesucristo, nuestro Señor… Jesús insiste en esta petición en su nombre cuando promete el don del Espíritu de la Verdad… “Cuando venga el Espíritu de la Verdad, Él os introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y os anunciará lo que irá sucediendo… Aquel día ya no me haréis más preguntas. Os aseguro que todo lo que pidáis al Padre, en mi nombre, Él os lo concederá”(Jn 16,13.23)

El Espíritu está en nosotros… Volvemos a recordar la bellaexpresión de San Ireneo: “… estuvo en Jesús para habituarse a estar en los nombres”… Él se nos ofrece para que en nuestro corazón brote la oración, y no sólo en momentos de celebraciones, sino en todo tiempo, en los acontecimientos de cada día…

“La enseñanza de Jesús sobre la oración a nuestro Padre está en la misma línea que la de la Providencia (cf. Mt 6,11.34): el tiempo está en las manos del Padre; lo encontramos en el presente, ni ayer ni mañana, sino hoy: «¡Ojalá oyerais hoy su voz!: No endurezcáis vuestro corazón» (Sal 95,7-8).

Orar en los acontecimientos de cada día y de cada instante es uno de los secretos del Reino revelados a los «pequeños», a los servidores de Cristo, a los pobres de las bienaventuranzas. Es justo y bueno orar para que la venida del Reino de justicia y de paz influya en la marcha de la historia, pero también es importante impregnar de oración las humildes situaciones cotidianas. Todas las que la venida del Reino de justicia y de paz influya en la marcha de la historia, pero también es importante impregnar de oración las humildes situaciones cotidianas. Todas las formas de oración pueden ser la levadura con la que el Señor compara el Reino (cf. Lc 13, 20-21)” (CIC 2659-2660).

San Pablo nos invita a orar siempre… Él ha formulado el principio de la oración continua, destinada a tener una inmensa resonancia en la historia de la espiritualidad cristiana… “Oren sin cesar” (1Tes 5, 17).Es el eco de la enseñanza de Jesús: “… les enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse” (Lc 18,1). Con este principio superamos cierta concepción ritualista y legalista de la oración ligada a tiempos y lugares determinados; para hacer de ella una actitud de fondo y una orientación, una actividad espontanea, constante, casi como es el respirar para el cuerpo…

¿Cuántas veces hay que perdonar?… Jesús contesta: “siempre” (cf. Mt 18,22). ¿Cuántas veces hay que orar?… Jesús contesta:“siempre”. Preguntarse cuántas veces al día hay que orar a Dios sería como preguntarse cuántas veces al día hay que amar a Dios… La oración, como el amor, no soporta cálculos. Se puede amar con grados distintos de consciencias, pero no a intervalos más o menos regulares.

La oración va muy ligada al deseo que se tiene de Dios… San Agustín nos dice: “Tu mismo deseo es tu oración; si el deseo es continuo, la oración es continua… Aunque hagas cualquier otra cosa, si deseas el reposo en Dios, no interrumpes la oración. Si no quieres dejar de orar, no interrumpas el deseo. Tu deseo continuo es tu voz, es decir, tu oración continua… El frío de la caridad es el silencio del corazón, y el fuego de la caridad es el clamor del corazón. Si la caridad permanece siempre, clamas siempre; si clamas siempre, siempre deseas; si deseas, te acuerdas del reposo eterno… Si subsiste el deseo, también subsiste el gemido; no siempre llega a los oídos de los hombres, pero nunca se aparta de los oídos de Dios”.

Es del deseo profundo de  Dios de donde nace la oración y estedeseo lo suscita en nosotros el Espíritu Santo… Y “el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en favor de los santos está de acuerdo con la voluntad divina” (Rm 8,26-27).

El Espiritu Santo presente entre nosotros

EL ESPÍRITU SANTO EN LA VIDA COTIDIANA

“El espíritu del Señor está sobre mí…” (Is 61,1)

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Es Jesús quien nos habla del Espíritu Santo, porque Él, en su existencia histórica, ha hecho experiencia del Espíritu.

Hay episodios claros de su presencia en la vida de Jesús…

El Espíritu lo empujó al desierto… “Jesús, lleno del Espíritu Santo, se alejó del Jordán…” (Lc 4,1)… “El Espíritu lo empujó al desierto” (Mc 1,12).

El Espíritu se posó sobre Él en el Jordán, cuando recibió la unción de la misión… “El Espíritu Santo descendió sobre Él en forma corporal, como una paloma. Se oyó entonces una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección” (Lc 3,22).

El Espíritu manifestó la realidad de la profecía de Isaías en Jesús… “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor” (Lc 4,18-19). Después de la lectura del texto, Jesús afirmó que esta profecía se había cumplido en El..Y esta afirmación sublevó los ánimos de sus conciudadanos…

El Espíritu se manifiesta SIEMPRE…como PRESENCIA silenciosa y actuante: En su fortaleza y fidelidad al designio del Padre… “Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región” (Lc 4,10)… En su oraciónde alabanza… “Se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito” (Lc 10,21)… En sus promesas… “¡El Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!” (Lc 11,13)…

El Espíritu está siempre con ÉL… va siempre con Él…

Jesús siempre nos habla de lo que vive, y quiere que en nosotros también se haga realidad lo que Él vivió… Quiere que nos dejemos formar por el Espíritu, que nos dejemos conducir por Él…y que le reconozcamos en nuestra vida…

“El Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn 14,26).

“Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí” (Jn 15,26).

“El Espíritu Santo os enseñará en cada momento lo que conviene decir” (Lc 12,12).

“El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir” (Jn 16,13).

“Recibid el Espíritu Santo” (Jn 20,22)…

Sin embargo, al parecer, a nosotros nos cuesta reconocer la presencia del Espíritu como PERSONA VIVA que actúa, conduce, consuela, sana…que se hace presente en la cotidianeidad de nuestra vida… Necesitamos pararnos y escuchar esta PRESENCIA SILENCIOSA en momentos concretos: cuando sentimos el impulso hacia el bien, cuando experimentamos la fuerza en la debilidad, cuando nos parece que estamos solos, cuando no sabemos a dónde ir…

Nos dejamos iluminar por estas palabras: “En la vida hay momentos en los que se pone en juego la totalidad de la existencia y se toman decisiones que trascienden los datos del momento, y de las que no se puede dar cuenta por solas razones intramundanas. Momentos en los que hemos sido mal tratados y, en vez de defendernos, hemos callado. Momentos en los que hemos dado un perdón que no sólo no se nos ha pagado, sino que ha sido acogido como lo más natural. Momentos en que hemos obedecido no por evitar líos, sino sólo por causa de ese Misterio silencioso que es Dios y su voluntad. Sacrificios que no nos proporcionaban gratitud, ni reconocimiento, ni siquiera satisfacción interior. La experiencia de la soledad total. Decisiones de las que seremos siempre responsables, que nacieron totalmente de lo más íntimo de nuestra conciencia, porque ya no había nadie que pudiera aconsejar o hacer un poco de luz o simplemente compartir la responsabilidad. ¿Hemos intentado amar a Dios, allí donde no nos sentíamos llevados por ninguna ola de entusiasmo, allí donde todo nos parecía vacío y sin sentido y donde sólo deseábamos desaparecer? ¿hemos intentado cumplir algún deber al que sólo experimentábamos como la pura negación de nosotros mismos, como una tontería radical que nadie habría de agradecernos? ¿hemos sido buenos con personas en las que nuestra bondad no iba a tener ningún eco no ya de gratitud, sino de reconocimiento?… Si de toda esta cadena logramos extraer las auténticas experiencias que hicieron posible que todo eso ocurriera, entonces hemos hecho la experiencia del Espíritu Santo” (K.Rahner).

El Espíritu va con nosotros SIEMPRE… ESTÁ en nosotros SIEMPRE… El ES ASI…tan bueno…tan cercano..

El Espíritu Santo està vivo en la Iglesia

 

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El Espíritu Santo está vivo en la Iglesia

S. Ireneo tiene una expresión bellísima: “el Espíritu se posa en Jesús, VIVE en Jesús para habituarse a vivir en el hombre”.

Es Jesús quien regala su Espíritu a la Iglesia… el Espíritu que desde su Encarnación ha vivido en Él. Toda la obra de Cristo Jesús es una misión conjunta del Hijo y del Espíritu Santo.

En su vida, Jesús va revelando poco a poco la presencia y vida del Espíritu… Pero sólo al final  le presenta y habla claramentede su acción en la vida del hombre. Lo dice a sus discípulos,que no acaban de entender… Están sobrecogidos por la despedida… Las palabras de Jesús se van grabando en su interior, pero sin que se les desvele todo su sentido…

Él les habla del Espíritu de la Verdad, que estará siempre con ellos, que recordará todo lo que Jesús ha dicho y les llevará a la verdad completa. Les habla del Espíritu Consolador…Sus palabras salen de un corazón habitado por el Espíritu… Es como si el mismo Espíritu sugiriese a Jesús lo que es necesario que sepamos de Él…

Pero, llega el momento del “desprendimiento” total de Jesús, el Verbo de Dios hecho hombre… Jesús se desprende de la vida física, en el último acto de su entrega definitiva por amor al hombre, sujetándose  a la muerte, Él que es la VIDA… y se desprende también del Espíritu… Lo entrega a la Iglesia que nace silenciosamente al pié de la Cruz: es su Madre, eldiscípulo amado y unas mujeres… las pocas personas que han tenido el valor de compartir con Él el horror de la Pasión.

Silenciosamente, aún sin el resplandor de la efusión de Pentecostés, el Espíritu se derrama en la Iglesia naciente y comienza su obra.

A partir de esta hora, la misión de Cristo y del Espíritu se convierte en la misión de la Iglesia… Jesús dirá después de la Resurrección: “Como el Padre me envió, también yo os envío…” Y da a sus discípulos el Espíritu Santo, dirigiendo sobre ellos su aliento.

El Espíritu Santo que Cristo, Cabeza,derrama sobre sus miembros, construye, anima y santifica a la Iglesia. Entra en susmiembros para alimentarlos, sanarlos, organizarlos en sus múltiples funciones, enviarlos a dar testimonio, asociarlos a su entrega al Padre y a su intercesión…

Él realiza en la Iglesia la promesa de Jesús: recuerda lo que Jesús ha dicho, lo que Él ha hecho… Pero este hacer memoria no es algo del pasado que sólo ilumina el presente con su luz, es un realizar hoy y aquí lo que históricamente sucedió y se actualiza.

Él, Espíritu de Verdad, nos lleva a un contacto siempre másíntimo y profundo con la realidad de Dios, y nos da acceso a la misma vida de Cristo… Ejercita su acción a través de la Iglesia jerárquica, pero también realiza una acción íntima, cotidiana,ininterrumpida en el corazón de cada creyente… En el Espíritu Santo nosotros entramos en contacto directo con Dios; conocemos a Dios personalmente, no desde fuera sino desde dentro.

El Espíritu Santo consolador continúa la acción de “Consolador” realizada por Jesús. Él nos consuela haciendo resonar en su corazón las palabras de Jesús: “No temáis: estoy con vosotros”, diciendo a nuestro corazón que somos hijos de Dios…

¡Qué bueno mantener siempre expuesto nuestro corazón a los rayos del Espíritu, para que nos caliente, vivifique y renueve!

Oración

Dios

FELIZ DÍA DEL SAGRADO CORAZON.

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Así es Dios

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Acercarnos a Dios nos da miedo…Su infinitud nos abruma…Necesitamos de Alguien que nos lo acerque… Nos presta su oración una gran hombre que con su “ teología devota” en expresión de Papa Francisco, nos enseñó a atisbar algo del misterio de Dios..

del Dios de Jesús…

 

Karl Rahner, en una preciosa oración manifiesta todo el dolor de no poder acercarse sin miedo a la infinitud de Dios, de no poder comprender lo que hay de tras de la inmensidad del poder de Dios y así suplica

 

“No digas todo lo que tú eres en tu infinitud, di solamente que me amas. Dime tan solo que eres bueno para mi. Pero no lo digas en tu lenguaje de Dios, en el cual tu amor siempre expresa también tu justicia inexorable y tu poder destructor, sino dilo en mi lenguaje, donde no tenga yo que temer que la palabra del amor oculte otra cosa en sí que tu bondad y tu suave misericordia….En palabras humanas viniste a mi, porque, tu, infinito, eres el Dios de nuestro Señor Jesucristo.El nos habló en palabras humanas….cuando El dice que él y tú en él, nos amas, entonces proviene esta palabra de un corazón de hombre. Y en un corazón de hombre, tal palabra solo tiene un significado, solo un significado bienhechor. Si este corazón humano nos ama, el corazón de tu Hijo, el corazón que- sea alabado por ello- es limitado como nuestro pobre corazón, entonces mi corazón se apacigua. Si me ama, sé que el amor de este corazón humanado no puede ser otra cosa que amor, y nada fuera de eso. Y Jesús realmente me dijo que me ama, y su palabra ha surgido de su corazón de hombre. Y este corazón es tu corazón, el tuyo, Dios de nuestro Señor Jesús….Dame, Dios infinito, que yo siempre me quede junto a Jesucristo, mi Señor…Que su corazón me revele como eres tu conmigo. Que mire yo  su corazón cuando desee saber quién eres tu…Así, Dios de mi Señor Jesucristo,, quiero mirar en su corazón de hombre; solamente entonces sé que tú me amas.

….y aún entonces me queda una súplica: haz mi corazón semejante al Corazón de tu Hijo, tan ancho y rico en amor, para que alguno de mis hermanos, al menos una vez en mi vida, pueda penetrar por esta puerta, para comprender que tu le amas. Dios de nuestro Señor Jesucristo, haz que te encuentre en su corazón..”(K.Rahner, Palabras al silencio, ed.VerboDivino,pg28)