Papa Francisco: la JMJ es un don!

Anuncios

Por qué el Papa?

El Papa, en cuanto sucesor de Pedro, representa en la Iglesia como edificio,  los cimientos, que son la autoridad para mantener la unidad fundamental en los tres poderes de gobierno, santificación y justicia.

El hecho de que la Iglesia no solo sea edificio sino también nave que va por los mares  en muchas ocasiones embravecidos del mundo, hace que el Papa, además de ser cimiento y mantener la unidad del edificio de la Iglesia, respete también esa pluralidad en lo accidental de la que es símbolo la nave echada a la mar  en busca de los puertos de eternidad.

Pero también como la ley fundamental de la Iglesia es la caridad, porque la Iglesia ha sido instituida para llevar a las almas al Dios que es amor, el Papa se esfuerza siempre por encarnar en si mismo lo que quiere que sea ese distintivo de la Iglesia que es el amor. Por lo tanto podemos decir que el Papa en una sola persona representa los tres goznes sobre los que gira el colegio apostólico y que están representados por las tres figuras emblemáticas: Pedro, Pablo y Juan.

La persona particular de un Papa simboliza con más intensidad un aspecto, otra, otro aspecto, con frecuencia según las necesidades de los tiempos sin descuidar los otros aspectos. Eses destacar está también ligado a su forma de ser.

Vemos ahora mismo como el Papa Benedicto XVI  acentuaba más la potestad de gobierno y la de santificación a través de la potestad de enseñar, en el Papa Francisco  la potestad de gobierno se acompaña más explícitamente a la de santificar estando más cerca de aquellos que más necesitan de gestos inteligibles de humanidad.

 

¿De qué sirve ir a la Iglesia?

Es una pregunta que se oye muchas veces, también entre cristianos y cristianos creyentes…Evidentemente es a quién tiene fe aunque sea en germen que pueda dirigirse la respuesta…

Yo puedo encontrar a Dios en mi cuarto…en mi corazón…   Es cierto, el mismo Jesús  dice: cuando rezas entra en tu aposento…cierra la puerta métete en lo escondido de tu corazón…Allí es cierto encontrarás al Dios más íntimo a uno que uno mismo…al Dios que ha dejado su huella creadora en el ser…Pero es cierto también que en la Iglesia está VIVO misteriosamente presente el Dios anonadado en las especies del Pan, que se ha quedado con el hombre para ser su compañero de camino.

Si crees y Jesús el Hijo de Dios hecho hombre ha venido a entregarse de forma tan humanamente ilógica al punto de querer transustanciarse en el pan y estar encerrado en el silencio de un sagrario.

Cómo no quedarse allí, ante Él, en el silencio sobrecogedor de una Iglesia quizás vacía o con pocos visitantes salpicados en puntos estratégicos, para escucharle, contarle, pedirle, interceder…y contestarle…Él también desde el silencio del Sagrario lanza preguntas ¿Tú quién dices que soy yo? Y tú sientes que Él te escucha y se pone a tu alcance…

Cuántas veces la Iglesia puede ser para ti un refugio para huir de esta amalgama de un mundo que suspira a veces para encontrar una soledad “no poblada de aullidos, sí rica de “presencia” la de un Dios escondido  pero VIVO.

Cuántas personas han recuperado la fe o han encontrado la fe en el   silencio de una Iglesia, en el amparo de unas bóvedas que parecen amparar al hombre como la bóveda del cielo ampara la tierra.

Cómo quedarse insensible frente al testimonio del gran poeta francés Claudel que en el silencio de la catedral de Notre Dame de París se encontró con Dios como Señor de su vida. Dios nos invita a estar con Él allí donde vive sacramentalmente…Que no nos suceda como al gran Agustín que un día dijo: pasa Dios por mí sin darme yo cuenta…Que al pasar ante una Iglesia yo no pueda nunca decir: paso ante un Dios que está allí por mí y yo no me doy cuenta.

Creo en la Iglesia Santa, fundada por Cristo

 Creo en la Iglesia Santa, fundada por Cristo

 

image

 

“formamos un solo Cuerpo en Cristo” Rm 12,5

Mientras las tinieblas se ciernen sobre la tierra, Jesús clavado en la Cruz, con la mirada que se va apagando, ofrece al Padre su último acto de amor por la humanidad entera, y le confía la misión terminada: “Todo está cumplido” (Jn 19,30)… En este instante Jesús entrega el Espíritu y nace la nueva familia de Dios, la Iglesia…

Junto a su cruz está María, su madre, el discípulo amado, y un puñadito  de mujeres…

Nace así la Iglesia: su bóveda el cielo ya despojado de  nubes, sualtar la cruz con el sacerdote, y la víctima, Jesús… y unos fieles, pocos, unidos alrededor de María, la madre… y el pagano que realiza su primer acto de fe: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios” (Mt 27,54), y otros que sólo intuyen que algo grande ha sucedido…

El hombre ha vuelto a ser el que era cuando salió del corazón de Dios… mas ahora es ya hijo en el Hijo… “Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo, para ser santos e irreprochables en su presencia, por el amor. Él nos  redestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido” (Ef 1,3-6).

Así, la misión de Cristo y del Espíritu Santo se realiza en la Iglesia, Cuerpo de Cristo y templo del Espíritu Santo… La misión de la Iglesia no se añade a la de Cristo y del Espíritu Santo, sino que es su sacramento: con todo su ser y con todos sus miembros ha sido enviada para anunciar y dar testimonio, para actualizar y extender el Misterio de la comunión de la Santísima Trinidad (cf. CIC 737).

El Espíritu Santo que Cristo, Cabeza, derrama sobre sus miembros, construye, anima y santifica a la Iglesia. Ella es el sacramento de la Comunión de la Santísima Trinidad con los hombres (CIC 747).

Señor, se oye mucho hablar de la Iglesia; una Iglesia a la que se critica y señala y de la que se intenta hacer brillar sus sombras…

Una Iglesia, Señor, que no es la tuya, porque tu Iglesia no aprieta, no esclaviza, no humilla, no es rica…

Tu Iglesia es el sitio donde Tú estás, donde te haces comunión con nosotros. Tu Iglesia es lugar de acogida, de encuentro, de perdón, de amor… Tu Iglesia es un lugar para todos. Tu Iglesia es donde todos somos uno y donde Tú te haces uno con nosotros… Es el lugar desde el que nos envías al mundo.

Volvemos la mirada a María para contemplar en Ella lo que es la Iglesia en su Misterio, en su “peregrinación de la fe”, y lo que será al final de su marcha, donde le espera, “para la gloria de la Santísima e indivisible Trinidad”, “en comunión con todos los santos” (LG 69), aquella a quien la Iglesia venera como la Madre de su Señor y como su propia Madre: Entre tanto, la Madre de Jesús, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud en el siglo futuro. También en este mundo, hasta que llegue el día del Señor, brilla ante el Pueblo de Dios en Marcha, como señal de esperanza cierta y de consuelo (LG 68)

María, tú eres la madre de la Iglesia. Cuando la primera comunidad cristiana está dando sus primeros pasos, allí estás tú. De forma discreta, silenciosa, te pones en medio, siempre en medio de la Iglesia.

Si alguien fue una con Cristo en su vida terrena esa eres tú. Por  tu obediencia, fe y amor, y también porque lo llevaste en tu seno

Tú María, siempre has estado. Primero muy cerca de Jesús, luego con los amigos de Jesús, acompañando y animando a cada uno, sosteniendo desde el principio la unidad de la Iglesia..

Santa María madre de la Iglesia, sigue caminando con nosotros.