… Que el hombre viva para Dios…

image

La resurrección es como el soporte fundamental de todo el anuncio cris- tiano. Pero no se ha de creer en la resurrección solamente con la cabeza; es necesario creer en ella con toda la vida, con nuestras actitudes y obras. Porque, si la resurrección es el juicio de Dios contra el mal que causa la muerte, nosotros hemos de hacer nuestro este juicio. Así, hemos de pre- guntarnos, pues, si nuestra existencia humana es causa de vida o es causa de muerte en este mundo. Cada uno ha de preguntarse si se halla entre los que crucifican a Jesús y le hacen morir, o si se halla con Aquél que resucita a Jesús y le hace vivir. En este mundo podemos ser colaboradores y cómplices de muerte, o colaboradores de resurrección.

Creer en la resurrección no es, pues, creer solamente en algo que le suce- dió a Jesús en un pasado lejano, o en lo que nos sucederá a nosotros en un remoto “último día”. La resurrección la vamos edificando cada día con nues- tra lucha a favor de la vida, y de la vida de todos. Podemos realizar obras de muerte, que aumenten la muerte en el mundo. Y, al contrario, podemos realizar obras de vida, que son obras de resurrección. Aquí sí que vale la gran palabra de Jesús: “Aquello que hagáis a cualquiera de estos pequeños, es a mi a quien lo hacéis ” (Mt 25, 40).

Minientrada

Lo que nos hace verdaderamente cristianos: la Resurrección

Imagen

 

La Resurrección es una verdad fundamental del cristianismo. Cristo verdaderamente resucitó por el poder de Dios. No se trata de un fantasma, ni una mera fuerza de energía, ni de un cuerpo revivido como el de Lázaro que volvió a morir. La presencia de Jesús resucitado no se trata de alucinaciones por parte de los Apóstoles.

Cuando decimos “Cristo vive” no estamos usando una manera de hablar, como piensan algunos, para decir que vive solo en nuestro recuerdo. La cruz, muerte y resurrección de Cristo son hechos históricos que sacudieron el mundo de su época y transformaron la historia de todos los siglos. Cristo vive para siempre con el mismo cuerpo con que murió, pero este ha sido transformado y glorificado (Cf. Cor.15:20, 35-45) de manera que goza de un nuevo orden de vida como jamás vivió un ser humano.

La vida de Cristo la vivimos por la gracia. Los que son de Cristo participan ya de esta vida nueva de Cristo desde el bautismo. Esta vida activa en nosotros se llama gracia. Se puede perder por el pecado mortal, pero se puede recuperar por el perdón sacramental, y la debemos aumentar viviendo fielmente nuestra fe. La gracia nos da fortaleza, esperanza y la capacidad de un amor sobrenatural. Nos hace capaces de comprender el sentido profundo de la vida y de las luchas porque nos comunica la perspectiva de Dios. El cristiano, movido por el Espíritu Santo vive en gracia de Dios, preparándose para la continuación de su vida eterna después de la muerte. Esta vida de Cristo la vivieron los santos (Cf. Rom 6:8) de manera ejemplar. Todos debemos de imitarlos para ser también santos. Sin la gracia, los hombres caen en un gran vacío, en una vida sin sentido.

La muerte, tanto espiritual como física, es la consecuencia del pecado que entró en el mundo por rebelión de nuestros primeros padres. Estamos sujetos a la muerte física, pero el “aguijón” del pecado ha sido reemplazado por la esperanza cierta en la resurrección. Jesucristo pagó el precio por nuestros pecados con su muerte en la cruz. Conquistó así a todos sus enemigos. El último enemigo en ser destruido, al final del tiempo, será la muerte (Cf. I Cor. 15:26). Por eso, la muerte no es el final, tampoco nos encierra en un ciclo como piensan los proponentes de la reencarnación. Vivimos y morimos una sola vez. Durante nuestra vida mortal decidimos nuestra eternidad. Recibimos la gracia y la misericordia de Dios que nos abre las puertas del cielo. Al final del tiempo se establecerá plenamente el reino del Señor.

lo que nos hace verdaderamente cristianos!

LA ASUNCIÓN DE MARIA

image

 

La doctrina de la Iglesia católica que se funda en una tradición acogida también por la Iglesiaortodoxa( aunque en esta no definida dogmáticamente), María ha entrado en la gloria no solo con su espíritu, sino integralmente con toda supersona, como primicia, después de Cristo, de la resurrección futura…” La Madre de Jesús, como en el cielo, en el que ya  es glorificada en cuerpo y alma, constituye  la imagen y el  principio de la Iglesia que ha de ser consumada en la edad futura , así en la tierra, brilla ante el pueblo de Dios peregrinante, como signo de esperanza segura y de consuelo, hasta que llegue el día del Señor” (LG 68),.

María es el más claro ejemplo y la demostración de la verdad de la palabra de la Escritura:”Si participamos a sus sufrimientos participaremos también a su gloria”…Nadie ha sufrido con Jesús como María y nadie por lo tanto es más glorificado con Jesús como Ella.

¿En qué consiste la gloria de María? Hay una gloriaque ya podemos ver con nuestros propios ojos…Hay criatura humana más amada, más llamada, más suplicada, en el gozo, en el llanto, en el dolor queMaría? Que nombre aflora más a menudo en los labios de los hombres que el suyo? Y esto ¿no esgloria? Que rostro más que el suyo han intentado reproducir en sus telas pintores, dejando imágenes fraguadas antes en sus corazones por la fuerza delamor y de la devoción?

“Todas las generaciones me llamarán bienaventurada”…Así dijo de sí misma Maríainspirada por el Espíritu…Porque ¿quien más que el Espíritu podía lanzarla hacia una proclamación tanprofética como esta?…Porque es cierto…veinte siglos de historia cristiana están demostrando la realización de esta profecía…No es posible que una jovencita, desconocida para el mundo, de una aldea sin historia ni brillo, diga una cosa así de sí misma, sin una intervención de Dios…Es así.. todas las generaciones la llaman bienaventurada…Maríadejará de ser “ bendita entre las mujeres”,bienaventurada, cuando Jesús dejará de ser “ el fruto bendito de su vientre”..

¿Qué hace María en la gloria de Dios? Realizar la vocación para la que cada criatura humana y la misma Iglesia ha sido creada. María es en el cielo pura “alabanza de la gloria”  …..María se gloria de Dios su Creador y Dios de Ella su criatura..Maríaglorifica a Dios, amándolo, alabándolo, gozando gratuitamente, por lo que EL ES…Una vez más encontramos una imagen  que ratifica esto en elMagníficat” Mi alma exulta en Dios mi salvador”..

María no descansa en su gloria…Se ocupa en cuidar de sus hijos… no los olvida…Vive en su gloria intercediendo por nosotros…Y su intercesión es poderosa porque se funda en su amor por Dios. SiDios ha prometido dar todo lo que pedimos según su querer, tanto más El hace lo que María pide porque Ella pide lo que es según la voluntad de Dios…Cuando una criatura quiere todo lo que Dios hace, Dios hace todo lo que esta criatura quiere..La historia de la presencia de María en la Iglesia nosmuestra la verdad de esta afirmación…Hay una nube de testimonios que hablan de las gracias obtenidas por intercesión de María la Madre de Dios…

Alguien ha comparado a María con la “nubeluminosa” que en el desierto acompañaba al pueblo en camino hacia la tierra prometida…Hacia Ella miramos creyentes y no creyentes…Siempre la encontramos…y Ella en muchas circunstancias precede a Jesús en la historia de conversiones y de reencuentros de las personas con su Hijo y Su Corazón de Madre conecta extraordinariamente con todos los hombres cristianos o no…

“Porque estás ahí para siempre, sencillamente porque eres María,

sencillamente porque existes…MADRE DE JESÚS CRISTO…

GRACIAS”(P.Claudel)

 

 

Maria madre de la Iglesia

 Immagine

“Para gloria de la Virgen y consuelo nuestro, nos proclamamos a María Santísima “Madre de la Iglesia”, es decir Madre de todo el pueblo de Dios, así de los fieles como de los Pastores, que la llaman Madre amorosa: y queremos que de ahora en adelante la Virgen sea  honrada e invocada `por todo el pueblo cristiano con este gratísimo titulo” (Pablo VI)..

Por qué María es Madre de la Iglesia? Porque es Madre de Cristo, cabeza del Cuerpo místico que es la Iglesia …Y lo es por su fe.

En la vida de María encontramos dos grandes actos de fe.

María cree cuando se le anuncia, a ella ,virgen, el nacimiento de un Hijo que será el heredero de las promesas…Cree, después, cuando Dios le pide asistir a la inmolación del Hijo en la Cruz y aceptar la maternidad de los hermanos de Jesús…Aquí María se entregadefinitivamente con otro fíat, en la oscuridad de la fe…En este momento parecía que Dios se desmentía…Le habíadicho” Será llamado Hijo del Altísimo” “reinará sobre la casa de Jacob eternamente”…Y ahora este Hijo estáclavado en una cruz…

A María se le llama Madre de los creyentes, como a Abraham padre de los creyentes, aunque a María se le pide mucho más que a Abraham: ver realmente al Hijo inmolado, traspasado por una espada…

Este ¿es solo un titulo honorifico o algo más? La tradición a partir de S.Ireneo dice de María  que “su maternidad respecto de la Iglesia no es solo un título de honor o un modo de decir. “Como Eva, dice S.Ireneo desobedeciendo fue causa de muerte para sí y para el género humano, asíMaría, obedeciendo, se convirtió en causa de salvaciónpara sí y para todo el género humano”…

El Dios que ha llamado a las criaturas a cooperar con El en el don de la vida natural, puede llamar a María, su criatura,a cooperar con El a ser su instrumento de gracia en el donar la vida sobrenatural…Y María sigue siendo, aún en su grandeza, pura y sola gracia…

Es consolador recordar aquí unas palabras de Lutero en una homilía en la misa de Navidad que vienen a decir más o menos así:“Esta es la consolación y la plena bondad de Dios: que el hombre pueda gloriarse de un bien tan precioso, que María sea su verdadera Madre, Cristo suhermano, Dios su Padre…Si crees así, tú estás sentado entonces de verdad en el regazo de la Virgen María y eres su querido niño”..

Si María es la Madre de la Iglesia, madre de cada uno de los que formamos el pueblo de Dios, cada uno, como Juan, debemos acogerla en nuestra casa, ser hijo, discípulo, como lo fue Jesús que de Ella aprendió a  vivir comoVerbo encarnado del Padre…

Tomar a María en la propia casa significa acogerla y tenerla como compañera y consejera, sabiendo que Ella conoce mejor que nosotros los deseos de Dios.Si seaprende a consultar y escuchar en cada cosa a María, Ella se convierte en la maestra incomparable de los caminos de Dios, que enseña en el silencio del corazón, sin ruidos de palabras…

 

​​​María, tu eres

​​​imagen e inicio de la Iglesia;

ilumina ahora con tu fulgor al pueblo de Dios

como signo de esperanza cierta

y de consuelo,

oh María, Madre de la Iglesia

​​​(Pablo VI)

 

Los sietes desconocidos

¿Qué son los sacramentos?

Los sacramentos son signos sensibles y eficaces de la gracia, instituidos por nuestro Señor Jesucristo para santificarnos.

Son sensibles: Se pueden tocar, ver, etc.
Son eficaces: Hacen lo que dicen. Es decir confieren verdaderamente la gracia.

¿Qué es la gracia?

Es un don sobrenatural y gratuito que Dios infunde en nuestras almas, por los méritos de Jesucristo para conseguir la vida eterna. La gracia puede ser actual, santificante o sacramental.

La gracia actual: Es un auxilio y disposición con que Dios nos prepara para recibir la gracia santificante.
La gracia santificante: Es un don sobrenatural que nos hace justos, hijos adoptivos de Dios y herederos de la gloria. Se recibe a través de los sacramentos. Es estar en amistad con Dios y también tenerlo por Padre. Para tener esta gracia no hay que tener pecado mortal u original.
El pecado original se quita con el Bautismo y el mortal con la Confesión.
La gracia sacramental: Es la que otorgan los sacramentos. Cada sacramento otorga una gracia especial diferente.

Los sacramentos tienen relación con la vida. Cada uno tiene materia, forma y ministro.
Materia: Es la cosa sensible que se emplea para el sacramento.
Forma: Las palabras que se profieren para hacer el sacramento.
Ministro: Es la persona que hace o confiere el sacramento.

Estos grandes desconocidos son fundamentales para nuestra fe!