Confianza…

YO CREO… CONFIANZA

Nuestro acto de fe es un acto de  adhesión personal aCristo Jesús, Verbo de Dios hecho hombre…

“Creed en mí” nos dice Jesús… Y en otro lugar: “la obra de Dios es que creáis en Aquel que Él ha enviado”… Es decir, vuestras obras sean expresión de vuestra fe en mí.

Y creer en Él es CONFIAR en ÉL… Fe y confianza tienen una misma raíz.

Decir: “Yo creo, Señor Jesús, en ti” es decir “me fíode ti”, “confío en ti”… “me confío a ti”. Cuando en la existencia de una persona estas palabras reflejan una realidad, toda su vida adquiere una coloración distinta… Se hace casi connatural la alegría, la paz, el equilibrio, la serenidad, la magnanimidad…porque la CONFIANZA en Jesús, en sus distintas acepciones, se convierte en fuente de todas estas virtudes y más.

Puede surgir la pregunta: ¿cómo vivir la fe así?¿cómo hacer que la fe sea CONFIANZA TOTAL EN JESÚS?… A esta pregunta responde la PALABRA DE DIOS…

La palabra de Dios es realidad para el creyente…Todo lo que Jesús ha dicho de sí mismo en el evangelio ha sido una realidad en su vida y en la vida de aquellos que han creído en Él. Las palabras de Jesús crean realidades… nos damos cuenta al releer nuestra vida a la luz de su palabra.

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“Tú has dicho:“yo soy el camino” y te has puesto a caminar con nosotros como hiciste con los peregrinos de Emaús para alentar su fe. Recorres con los hombres los caminos del mundo sembrando amor en sus corazones, esperando en las encrucijadas para hacerte el encontradizo con los que te buscan y con los que no te buscan.

Tú has dicho: “yo soy la verdad” y llamas a la puerta del corazón del hombre para entrar en él, si te abre, y hablarle de un misterio que a la luz de tu verdad se aclara, cobra sentido…

Tú has dicho: “yo soy la vida” y estás en cada ser,siempre infundiendo vida, dando dimensiones de eternidad a la existencia humana de cada hombre.

Tú has dicho: “yo soy el buen pastor” y no hay persona, aunque no todas sepan algo de ti, que no haya tenido la suerte de descansar sobre tus hombros, de ser recogida entre apriscos cuando azota la tempestad o de ser conducida por ti por sendas depaz, o sostenida al cruzar cañadas oscuras…

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Tú has dicho: “yo soy el maestro” y jamás has dejado de hablar a los que necesitan ser conducidos por los caminos de la verdad, de la justicia, de la paz…

Tú has dicho: “yo soy el Rey” y así te has mostrado a los que  han sabido comprender que tu reino no es un reino que acaba, como los de este mundo, porque sus cimientos son el amor en que Tú lo construyes, la paz que has venido a traer a los que Tú amas, desde que naciste en la cueva de Belén; porque Tú mismo eres la paz y la justicia que nacen de la voluntad de Dios cumplida, esa voluntad que es proyección de su amor.

Tú has dicho: “yo soy el que habla contigo”. Así te revelaste a una mujer que fue a buscar agua a un pozo. Esta escena que contemplamos en tu evangelio la viven todos los días los que tienen sed y buscan agua. A ellos les dices: “yo soy el que habla contigo, el que te da agua viva”…

Y así podríamos seguir… Ante tanta riqueza de “Palabra viva”, que es vida del creyente y también de cuantos se acercan al Evangelio de Jesús, el“Yo creo en el hijo deDios Vivo” del Credo se convierte cada vez más en:

Yo creo y me fío de Jesús

Yo creo y confío en Jesús

Yo creo y me confío a Jesús.

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Yo creo

YO CREO….cómo?​

Hemos acompañado el paso del año de la fe que está por culminar con unas sencillas reflexiones sobre los artículos del Credo… Cabe ahora volver sobre ello desde la revisión de las actitudes que sostienen  nuestro “CREO”.

¿Cómo es mi fe? ¿Es la del leproso samaritano, el único que vuelve agradecido a Jesús cuando se da cuenta que lo ha curado?… No llega a cumplir lo que Jesús le ha mandado… Para él es más urgente agradecer…

Y el agradecimiento le granjea la curación total, la del cuerpo y la del corazón… “Tu fe te ha salvado”… Es la salvación total… Es la salvación como relación personal con Jesús. Su fe en Jesús madurada en el agradecimiento le empuja a volver y a manifestar su adhesión a Aquel por quien ha sido sanado totalmente y en él a Dios Padre.

La gratitud, el amor agradecido tiene valor salvífico. Si hay agradecimiento hay una relación vivificante con Dios: una relación de amor que produce el gozo, la paz, y hace fecunda la existencia.

No podemos tener una relación personal con Dios sin el agradecimiento. Esto es fundamental para nuestra vida de fe.

Creo desde el agradecimiento profundo por todo lo queteje mi vida y tiene que ver con Dios:

el amor por el que existo, porque existo porque soy amado,

la vida con toda su belleza y valor, l

a armonía que envuelve la naturaleza, y sella nuestro ser

el despertar de cada mañana y el aire que respiro,

el dolor que Jesús comparte con nosotros, porque lo hizo suyo

la debilidad en la que brilla su fuerza,

el derroche de sus incontables bendiciones y….con tantas, infinitas cosas más,…

la capacidad de confiar en El….porque “aquel que se confía a Dios deja de temer a los hombres”(Gandhi)

CREO MI DIOS, con corazón agradecido…así por lo menos quiero creer

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