PASO A PASO CON MARÍA

Caminamos con María…

NOVENA DE LA INMACULADA 2013

Orando con María…

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29/11​

“Desde la eternidad fui constituida”

“El Señor me creó al comienzo de su obras, antes que  comenzara  a crearlo todo… Desde la eternidad fui constituida;  desde el comienzo antes del  origen de la tierra… yo estaba a su lado como arquitecto… era sus delicias… encontraba mis delicias con los hijos de los hombres…” (Prov 8,23-31)

Señor Jesús, mi Señor, Verbo  increado del Padre ¿cómo no pensar en ti en este pasaje que se refiere a la Sabiduría… Sin quererlo, voy a otra Palabra, la del prólogo de Juan y recuerdo “la Palabra estaba junto a Dios y era Dios… y todo fue hecho por ella…” (Jn 1,1 ss)TODO… ¿Cómo no pensar que en este todo está, en tu corazón creador, como primera obra magnífica, PENSADA Y AMADA POR Dios, desde siempre, tu MADRE, MARÍA, LA INMACULADA?…

Tú, mi Señor, como Verbo del Padre, no eres ajeno a sus designios, deseos, proyectos… -como no lo es el Espíritu-Entonces, ¿cómo no pensar en María como primera obra acariciada por ti que estás junto al Padre, por ti en quién y por quien todo se hace?

Señor, siento un gran gozo pensando y creyendo que desde la eternidad amabas a María tu madre, como tu Padre y el Espíritu Santo la amaban.  Desde siempre ha estado presente en ti aquella que en el tiempo iba a ser la que teofreciera su ser para que tomaras carne en Ella… Misterio inaccesible  para la mente, pero gozo para el corazón.

María, te venero como Madre del Verbo, Hija del Padre, Esposa del Espíritu, presente al amor infinito de Dios que en ti hace maravillas… la primera, la de dejarte ser CARNE INMACULADA para la CARNE del Hijo.

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30/11

“Jardín amado eres,  hermana mía, esposa mía”(Cant 4,12)

Señor  Jesús, ¡que impotencia al querer franquear el misterio de la Palabra que por siglos ha sido referida a María!…

Es como  si al pensar en el amor que la envuelve, el que recibe de Dios, el que en  Ella entra para ser fecundada por el Espíritu, el que te ofrece a ti, Hijo suyo, la influencia delas experiencias negativas de amor humano me impidieran gozar con ello.

Pero es inevitable dejarse tocar por la belleza deexpresiones del Cantar y pensar en TU MADRE, la todahermosa, como en el “jardín cerrado” este espacio simbólico en el que florecen todas  las virtudes de María…

“Junto con el manantial custodiado”, el “jardín cerrado” se ha convertido en un símbolo de María y de su concepción Virginal” (M. Lurker)

“Cristo es nuestro Rey y pasea por el campo, donde brotan hierbas y flores. “Ese campo es María”

María, así me gusta contemplarte, como un jardín cerrado… cerrado a todo lo que pueda    contaminarlo,en  el que sólo puede crecer lo bello, lo puro, lo armonioso… en el que sólo puede  florecer laEncarnación de la Verdad  de la Belleza, de la Justicia de la Paz… Jesús el Hijo de Dios… el que deja la Belleza del SENO del PADRE para bajar a la belleza de tu SENO de MUJER, en el que el AMOR HUMANO ha permanecido y permanece totalmente, absolutamente DIVINO… María, en ti y sólo en ticomo creatura humana, se da la integración perfecta  de lo HUMANO y DIVINO en el AMOR.

María que ese AMOR que Tú vives, llegue hasta mi ser… lo necesito… y Tú lo sabes…

 

1/12

“La Virgen encinta da a luz un hijo “

“El Señor mismo os dará una señal.  Mirad: la Virgen encinta da a luz un hijo a quien ella pondrá el nombre Emmanuel” (Is 7,66)… “que significa Dios con nosotros” (Mt 1,22-23)

¿Cuánto conocimiento tenía el profeta de lo que a miles de años iba a suceder? La historia se deslizaba ante sus ojos… Él se sentía comprometido en la construcción de una realidad que fuera conforme a los deseos  de Dios… y frente a la cobardía y deslealtad de un rey, profetiza                                    anunciando una señal para el rey… una señal en la que el Profeta ve ya un signo de la llegada de Dios en la historia.

El profeta contempla al Rey que nacerá como un signo vivo y continuado de la presencia de Dios en la historia. Brilla ya un mensaje de esperanza que el términoEmmanuel lleva consigo. El Dios de Israel es compañero de viaje del hombre, primero en la esclavitud y en la liberación del Éxodo, luego en la vida sedentaria de la tierra prometida y por último en la historia de la dinastía de David. El presente y el futuro se funden en la profecía… el Rey anunciado, se confunde, se sustituye con la persona del rey perfecto, juez justo, testigo de Dios…

Y Tú, María, eres, con el Hijo, el centro de la profecía… Eres la Virgen que engendra por el Espíritual Mesías. La mujer nueva de la profecía, madre del Rey, no es ya sólo una mujer  joven ni una  mujer estéril, como sucedía en otros relatos  de nacimientos célebres, sino “Virgen” porque el  hijo que de ella nacerá no proviene “ni de carne ni por deseo de hombre, sino de Dios”.

María, Tú nos traes al Dios con nosotros… el Dios que se hace carne en ti… que se hace semejante a los que ama, porque su Encarnación en ti es fruto de puro amor.

María, enséñame a reconocer al Dios CONMIGO, a amarle como Tú  le amas.

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2/12

“Como un joven se casa con su novia…”

“Salto de gozo en el Señor y me alegro en mi  Dios…Como un joven se casa  con su novia así tu constructor se casará contigo… Tu Dios se recreará en ti” ( Is61,10; 52,5)

Es un Magníficat vetero-testamentario. María está revestida de las vestimentas de la salvación… Hay una gran celebración imperial envuelta en el gozo… Hay una alusión a la fecundidad.

La alegría y la exultación de Sión pasan a ser las delMagníficat. El vestido y el manto se transforman en la “sombra del Altísimo” que cubre a María, la fecundidad que hace brotar la justicia es la maternidad divina que engendra la salvación. El justo, el Santo, el Bendito son calificativos de Cristo Señor. La “alabanza” y  la “gloria” que todos contemplan dejan paso al Cristo mismo “Luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”(Lc 2,32). El seno de Sión, signo de fecundidad sagrada,se convierte en el vientre de María, de la cual nace la vida misma, el Brote mesiánico… María, esposa y madre… Madre del Hijo, esposa del creador, a la que está vinculada con vínculo eterno.

María, el simbolismo que se desprende de las Escrituras, y que presenta tu grandeza, me encuentra totalmente asombrada por el misterio que encierra…¡Todo me parece tan difícil de alcanzar con la solacompresión humana!…

Pero más allá de todo esto hay en mí “algo” que me lleva a situarme ante ti como lo que eres, la Madre de mi Señor… Esto me hace feliz, me  serena, daconsistencia incluso a mi relación con el Señor, en la fe,por más oscura que ésta pueda ser.

Más allá de lo simbólico que, por otro lado, lleva a situarte como presencia constante en la historia de la salvación, está la certeza de que realmente eres la gran protagonista de esta historia y de mi historia.

María, ilumina con tu presencia mi historia.

3/12

“Aquí está la esclava del Señor, hágase en mi según tu Palabra” (Lc 1,38)

Antes de pronunciar esta palabra, la tuya definitiva que da paso al milagro de la Encarnación, Tú has escuchado la misteriosa palabra de Dios que te define por lo que  eres, desde siempre “llena de gracia”, que te dice que este es tu nombre nuevo. “Llena de gracia” es lo mismo que decir “el Señor está contigo desde siempre y para siempre”

El Señor, tu Dios, es el que te pide que seas madre de Su Hijo… Pero el Señor es ya aquél que después deestar en tu vientre vivirá su misión y la concluirá siendo EL SEÑOR… El Señor es ya Señor… está contigo.

Luego recibes una explicación que es como el primer credo de  la historia de la salvación, recitado por el Ángel que da una verdadera y precisa definición de la identidad de Jesucristo… Es Jesús el Salvador, es Grande y Rey eterno, heredero de las promesas davídicas, por lo tanto el Mesías, el Hijo del Altísimo, Hijo de Dios Santo.

Y frente a este anuncio, María, tu humilde y sencilla sorpresa. Es Dios que ha tomado la iniciativa y espera de tu libertad tu respuesta.

Y ¡qué bellas, las palabras de San Bernardo!: “el Ángel aguarda tu respuesta María. Estamos esperando también nosotros,  oh Señora, este don tuyo que es don de Dios… Da tu palabra y acoge la Palabra, di tu palabra humana y concibe la Palabra de Dios. Pronuncia tu palabra que pasa y aprieta contra tu seno la Palabra que es eterna. Abre tu corazón a la fe, tus labios a la palabra, tu seno al Creador. Mira, Aquel que es el deseado de todas las gentes está fuera y llama a la puerta. Álzate aprisa, abre… ponte en pie con tu fe, corre movida por tu afecto, abre con tu consenso…”

Tu “SÍ” resuena entre las paredes desnudas de tu casa… y su eco llega al universo entero. Alcanzará el corazón de todos los hombres que te han contemplado y que te contemplan…Y con tu “SÍ” nace en el Universo la fragancia de una presencia nueva, la de un Dios que se hace hombre por ti, en ti, y se hace semejante a los hombres en todo, PORQUE LOS AMA. Y eres Tú que les comunicas la certeza de SU AMOR que se encarna…

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4/12

“Dichosa Tú que has creído” (Lc 1,45)

María, ¿quién sabe exactamente por qué de Nazaret te fuiste a Ain Karim, donde tu prima? Todo lo tuyo está envuelto en el silencio del misterio, pero a nadie es negada la posibilidad de escudriñar el misterio, en la acogida de la palabra que lo relata tan escuetamente…

¿Fuiste para compartir con tu prima tu  misterio? ¿Para dejar a tu corazón henchido de gozo, aun bajo el impacto del asombroso anuncio, explayarse en el relato de tus sentimientos, volcándolos en el de tu primaceñida también por el misterio?… ¿Fuiste sencillamente para servir, acompañar? ¿Fuiste para esconderte de miradas curiosas que podían sospechar el cambio que se había dado en ti?…

María, pienso que  todo esto es posible que haya sido así… Pero a mí me gusta leer todo a la luz de la palabra de Isabel “Dichosa Tú que has creído”…Tu evangelio se abre con un mensaje de alegría “Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc 1,28)… Causa de la alegría es la realidad que encierra tu nombre nuevo“LLENA DE GRACIA”…Tu evangelio sigue con la primera bienaventuranza que se oye y que tu encarnas… “Dichosa porque has creído”… Tu  fe, María, inicia la fe en la tierra, Tú llevas en tus entrañas el autor y consumador de nuestra fe…

Dichosa porque has creído y por tu fe te conviertes en la madre de Jesús, el Rey, el Mesías… Todo esto lo has oído del Ángel… Y por esto eres bendita… Así comienza el saludo de Isabel, con una bendición… Para ti y también para el hijo de tus entrañas: “Bendita Tú y bendito el fruto de tu vientre” (Lc 1,43)…

Antes una bendición… expresión de cariño, de alabanza al Dios que ha hecho posible el milagro de laEncarnación, de todo lo que una bendición encierra…Y luego una bienaventuranza, la primera del evangelio.

María, de todo corazón, así sencillamente, te quiero repetir: Dichosa Tú que has creído… Contágiame tu fe.

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5/12

“Mi alma glorifica al Señor” (Lc 1,46)

María, Tú has escuchado la bendición de Isabel, su bienaventuranza… En respuesta, tu corazón se fija en Dios y tu canto se dirige a Él… Es Él tu Dios, el centro de tu alabanza…

Tú ensalzas la lógica de Dios que privilegia al pobre y al humilde, porque has sentido en tu ser SU ACCIÓN… Es ésta la misma lógica de Cristo, SU Hijo y TU Hijo, un Mesías que no irrumpe en el mundo de modo fastuoso, naciendo de una reina, sino en la pobreza de una mujer pobre. Es éste el escándalo de la Cruz.

En tu canto se enfrentan poderosos y humildes, hambrientos y ricos, orgullosos y  fieles… pero Dios ya ha tomado una decisión… Él se ha alineado con los pobres y a ellos se dirige… “Venid a mí los que estáis cansados y oprimidos, yo os aliviaré” (Mt 11,28).

Tú eres la primera de estos pobres. En tu pobreza aparecen todos los matices de esta palabra… pobreza real, humildad, confianza total en Dios y no en la fuerza del hombre y en el poder… marginación social…DEPENDENCIA de Dios… búsqueda de Dios con corazón sincero.

María, Tú te sientes amada y salvada… Esta realidad te hace feliz… Eres feliz porque todo es de Dios, nada es tuyo… Y es Él que te hace ser lo que eres… Te hace partícipe de Su grandeza, de su poder. Por Él Tú puedes ser la madre de SU Hijo. Tu oración, tu canto por eso le ensalza, ensalza su acción, su fidelidad, su santidad, su misericordia…

María yo repito tu canto todos los días… ¿Cuándo será el momento de vivirlo? ¿Cuándo incorporaré en mi vida tu actitud… lo que eres, lo que te hace receptiva de la capacidad de vivir sólo de y para Dios…? Pero esto también es un don.

María, otórgame el don de la pobreza, de la humildad que me sitúa ante mi Dios, mi salvador, como estuvisteTú…

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6/12

“Recibe sin temor en tu casa a María, tu mujer” (Mt 1,20)

María, es inevitable que al hablar de ti, nos encontremos con José el hombre justo, el hombre destinado por Dios a cuidar de Su Hijo…

Un hombre normal, pero “rico en gracia ante Dios”…No podría ser de otra manera si va a compartir la vida contigo y con tu Hijo del que será su padre en la tierra,su educador…

Si cada persona es acariciada por Dios, proyecto amado por Él, ¿cómo no lo iba a ser José, tu esposo?…

Se me hace fácil pensar en José como un gran interlocutor de Dios, sobre todo después del acontecimiento de tu anunciación… José le preguntaría a Dios: ¿qué quieres que haga?… Él se sentiría abrumado por el misterio que vislumbraba y frente al cual se sentía impotente, con temor. Esto le pesaría más que la duda que podría tener sobre ti… Si es que le duró ésta algún tiempo.

Y Dios le salió al paso con su palabra… la misma dicha a ti, María… “No temas”, no tengas  miedo de asumir el  misterio, de entrar en el misterio…Todo es obra nuestra, es obra DIVINA que encuentra en el seno de tu esposa el lugar de su realización.

María, los humanos, envueltos en la mezquindad de unas relaciones de amor que están selladas por la carnalidad, en los límites de un amor que no sabe de gozos plenos en la renuncia, no entendemos tu vida con José vivida en un amor fuerte, generoso, limpio,  rico de mutuas entregas vividas en el Espíritu.

Me quedo con las palabras de un escrito apócrifo,atribuidas a José (la historia de José carpintero)… “La he amado con un amor único, con el movimiento de mi voluntad, con el beneplácito del Padre celeste, y con el consejo del Espíritu Santo”…

María, enséñame a querer a José, a orar con él, para aprender con él cómo se vive la primacía de Dios en la propia vida.

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7/12

“Dio a luz a su primogénito” (Lc 2,7)

María, quizás fue este el momento más grande de tu vida: dar a luz la LUZ… Saboreaste con ternura, con gozo cada momento de la gestación… Ibas casi tocando el “hacerse hombre” de tu  Hijo, el Hijo de Dios…Ahora lo ves… Ves ya el milagro de Dios, la obra maestra del Espíritu en tus brazos… Puedes arroparlo en tus brazos, como lo estuvo en tu vientre… Todo esto me sobre pasa, me llena de ternura… Pero no quisiera que fuera sólo esto. Que junto a estos sentimientos, que pueden ser dictados por la ternura que suscita una madre joven con un niño en sus brazos, florezcan a la vez el asombro ante el misterio del Dios que se hacefrágil, pequeño… que entra en un fragmento de espacio y de tiempo para ser como yo… Que no se me escape el“me amó y se entregó por mi” (Gal 2,20) que está de tras de todo esto… La llamada a la identificación con su mismo camino, su misma historia.

María, hoy, en algún momento he pensado que ahora, en la condición gloriosa en que vives, contemplas lo que viviste en tu existencia histórica…Y  te pregunto: ¿hoy, en el eterno presente de Dios, cómo sientes todo esto? ¿cómo lo vives?…

María, Madre, gracias porque me haces sentir hija, me haces sentir bien CONTIGO y con TU Hijo pequeño en tus brazos. En Él me acoges también… ASÍ, como hija, como acoges a todos los hermanos de Jesús…

Creo… Amén

 

Al finalizar nuestras reflexiones sobre el Credo, en este año de la fe, nos encontramos con una palabra que pone el broche de oro a nuestra profesión de fe… “AMÉN” “Creo, AMÉN” No es sólo un “Sí, creo”… sino CREO y DIGO SÍ, AMÉN a todo lo que he dicho, a lo que repito… SÍ, AMÉN, no sólo a unas verdades de fe proclamadas sino a las implicaciones que estas verdades tienen en mi vida.

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AMÉN a la acogida en mi existencia del AMOR de un DIOS que deja su huella en mí, haciéndome hijo suyo y que me pide responder con amor al amor. AMÉN a Jesús, Verbo encarnado del Padre que se hace compañero de camino, DIOS CONMIGO, en mi historia, y que me invita a seguirle por sus sendas, a perder la vida para ganarla. AMÉN al Espíritu Santo de Dios, aquel que consuela, lleva a la comprensión de la verdad total sobre Jesús, que me hace capaz de fortaleza, bondad, solidaridad, dominio de mi mismo, mansedumbre… AMÉN al amor y la comunión con todos los “santos de Dios”, con los que Él santifica con la sangre del Hijo… a la acogida en la compasión del corazón, en el servicio, a la humanidad que gime bajo el peso del dolor, del sufrimiento y que estoy llamado a aliviar, a consolar… a la acogida de los indefensos, pobres, necesitados… AMÉN a la Iglesia santa y pecadora, amada entrañablemente por Jesús, Cabeza de la que somos miembros, a la que estoy llamado a amar, de la que recibo el alimento para crecer en la santidad que Dios quiere regalarme. Se cierra el año de la fe…

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Puede que se reduzcan las celebraciones, se escriba menos sobre la fe; pero hay ALGUIEN que está siempre presente para recordarnos que su “SÍ”, su AMÉN a Dios, cambió el curso de la historia… MARÍA. Alguien dijo que María al responder a Dios, en la Anunciación, no dijo “FIAT”, que es palabra latina… Cuando un judío quiere decir en su lengua “Así sea”, dice “Amén”… Si es licito remontarse a la mismísima palabra salida de boca de María -o por lo menos a la palabra de la fuente judaica usada por Lucas- esta debe haber sido la palabra AMÉN. AMÉN -palabra judía cuya raíz significa solidez, certeza- era usada en la liturgia como respuesta de fe a la palabra de Dios… Cada vez que, al final de ciertos salmos, en la Vulgata, se lee “Fiat, fíat” el original hebraico conocido por María lleva “Amén, Amén” Diciendo “AMÉN” reconozco que lo que he dicho es una palabra valida, vinculante… Su traducción exacta es “así es” y “así sea”… Es fe y obediencia a la vez, reconoce que lo que Dios dice es verdad y se somete, se adhiere a ello. AMÉN es decir SÍ a Dios… Así lo encontramos en labios de Jesús “Sí, amén, Padre, porque así te place” (Mt 11,26)… ÉL es el AMÉN personificado… “Así habla el AMÉN” (Ap3,4) y es por medio de Él que cualquier otro amén pronunciado en la tierra sube hasta Dios (cf. 2Cor1,20).

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El Fiat de María antecede al de Jesús en Getsemaní, su amén  antecede al del Hijo. También María es un AMÉN personificado a Dios. Con María seguimos diciendo “SÍ” a Dios, con María decimos “Sí, mi Dios, a tus proyectos, a tu amor”… Alguien habla de tres grandes FIAT-AMÉN que se encuentran en la historia de la salvación: el de Dios en la Creación, el de María en la Encarnación y el de Jesús en su Misterio Pascual. Hay un cuarto FIAT en la historia de la salvación: es el AMÉN que nos une cada día, el AMÉN de todos los hombres, de cada creyente del mundo que dice “AMÉN” a la Voluntad de Dios en el Padre Nuestro… En este AMÉN nos unimos al de Jesús que en Getsemaní dijo al Padre las mismas palabras “Hágase… pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”(cf. Lc 22,42). Así, con gozo, al final de las celebraciones del año de la fe decimos, con todo el corazón: CREO… AMÉN