20 de Octubre: Misterio de la realeza de María

5 Misterio de la realeza de María
​María, madre del Rey, es la Reina del cielo y del mundo. Su corazón vibra ante la historia del hombre, de cada hombre. Ella acompaña, desde Dios, el caminar de sus hijos. Quizás puede consolarnos el cuento sencillo de un hombre muy mariano que dice así: “cuando una persona muy amante de María murió y se fue al cielo, lo primero que hizo fue ir a buscarla, y al no encontrarla se dirigió a Jesús y le preguntó dónde estaba su madre. Jesús le contestó: ¿Te extraña no encontrarla aquí ¿no sabes que ella quiso quedarse en la tierra con los hombres?”
Contempla los momentos de tu vida en que has palpado la presencia de María, incluso sus tiernas sacudidas en los momentos en los que estabas tentada de alejarte de Su Hijo.
Agradece a María su intercesión, su protección continúa, su inspiración.

Termina rezando el “Padre nuestro”, las diez “Ave María” y el “Gloria al Padre” como alabanza al Padre, al Hijo y al Espíritu por el regalo de María a la humanidad.

SALVE REGINA

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19 de Octubre: Misterio de la Asunción

4 Misterio de la Asunción
Los apóstoles se ven privados de la presencia de María en la tierra. Ella se duerme en el Señor y su cuerpo, no herido por el pecado, limpio de toda mancha, es llevado al cielo participando ya de la condición gloriosa que la resurrección de Jesús da al cuerpo del hombre. En el corazón de los apóstoles queda la memoria viva de la mujer nueva, de la mujer vestida de sol, coronada de doce estrellas, grande, que les ha hecho comprobar cómo toda verdadera grandeza reside en la humildad, en la sencillez, en el saber estar en el segundo plano, en el acoger la voluntad de Dios en la propia vida, y en el dejar a Dios ser Dios.
Trae a la memoria del corazón, los momentos en que has mirado en María la grandeza de la mujer, de la madre, de la esposa. Recuerda vivencias concretas de su presencia en tu vida, en la vida de las personas a las que tú has querido contagiar tu conocimiento de Ella y
​Agradece, con María, la generosidad con que entregas tu ser al Señor,
​​la belleza de un cuerpo que es del Señor,
​​la transparencia, a través de tu ser, de la capacidad de amar que Dios te regala.

Termina rezando el “Padre nuestro”, las diez “Ave María” y el “Gloria al Padre” como alabanza al Padre, al Hijo y al Espíritu por el regalo de María a la humanidad.

SALVE MARIA

18 de Octubre: Misterio de Pentecostés

3 Misterio de Pentecostés
En las pinturas que reproducen el acontecimiento de Pentecostés, siempre está en el centro de la comunidad apostólica María. Ella recibe con todos el Espíritu Santo, el Espíritu Santo que ya desde el momento de la Encarnación vive en ella de forma tan íntima y especial. María en el Cenáculo está como centro de unión, como madre de la Iglesia. María es la que anima, es la que les recuerda al Hijo.
​Contempla los momentos en que has palpado de forma viva la presencia del Espíritu en ti. Recuerda momentos concretos de tu vida, en los que has sido más consciente de ser empujada por el Espíritu a vivir el cumplimiento del querer de Dios. Momentos en que has vivido plenamente tu ser hijo de Dios, en que has tocado con la mano tu pobreza y has caído en la cuenta de que sólo por la gracia del Espíritu puedes pronunciar el nombre de Jesús y
​Agradece la presencia del Espíritu en tu vida,
​​​​el Espíritu que ora en ti,
​​​​que renueva tu respuesta,
​​​​que fortalece tu debilidad,
​​​​que riega tus zonas secas,
​​​​que enciende el fuego de tu amor.

Termina rezando el “Padre nuestro”, las diez “Ave María” y el “Gloria al Padre” como alabanza al Padre, al Hijo y al Espíritu por el regalo de María a la humanidad.

VIENI SPIRITO

17 de Octubre: Misterio de la Ascensión

2 Misterio de la Ascensión
Casi todas las pinturas presentan a los once apóstoles mirando a Jesús que sube al cielo. Quizás María no necesitaría estar allí, mirando mientras Jesús se iba, ni necesitaba el cariñoso reproche de los ángeles: “galileos ¿qué hacéis ahí mirando al cielo?, éste que os ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá tal como lo habéis visto subir al cielo”. Antes de marcharse, Jesús da el envío a sus discípulos y les dice que serán testigos en todo el mundo hasta los confines de la tierra.
Contempla tu ser enviada. Piensa en el envío que tú has recibido en el momento del bautismo. Recuerda momentos concretos en que te has hecho más consciente de ser un apóstol de Jesús, un enviado suyo por la gracia bautismal. Reaviva la vivencia de tu vinculación con el resucitado, en cuya obra de salvación participas y
​Agradece las cariñosas sacudidas de Jesús que te invitan a no buscar entre los muertos al que vive, que te impulsan a ir por el mundo entero a evangelizar, que te interpelan cuando te ves tentada por la pereza que te impide volver “a Galilea”, para encontrarle y trabajar con El en el quehacer cotidiano y hasta aparentemente rutinario.

Termina rezando el “Padre nuestro”, las diez “Ave María” y el “Gloria al Padre” como alabanza al Padre, al Hijo y al Espíritu por el regalo de María a la humanidad.

JUBILATE DEO

16 de Octubre: MISTERIOS GLORIOSOS

MISTERIOS GLORIOSOS
​”La contemplación del rostro de Cristo no puede reducirse a su imagen de crucificado. ¡Él es el Resucitado!”.29 El Rosario ha expresado siempre esta convicción de fe, invitando al creyente a superar la oscuridad de la Pasión para fijarse en la gloria de Cristo en su Resurrección y en su Ascensión. Contemplando al Resucitado, el cristiano descubre de nuevo las razones de la propia fe (cf. 1 Co 15, 14), y revive la alegría no solamente de aquellos a los que Cristo se manifestó –los Apóstoles, la Magdalena, los discípulos de Emaús–, sino también el gozo de María, que experimentó de modo intenso la nueva vida del Hijo glorificado. A esta gloria, que con la Ascensión pone a Cristo a la derecha del Padre, sería elevada Ella misma con la Asunción, anticipando así, por especialísimo privilegio, el destino reservado a todos los justos con la resurrección de la carne. Al fin, coronada de gloria –como aparece en el último misterio glorioso–, María resplandece como Reina de los Ángeles y los Santos, anticipación y culmen de la condición escatológica del Iglesia.

1 Misterio de la resurrección
María es la primera que recibe la visita del resucitado. Aquel que ella llevo en su vientre, hecho carne de su carne, ahora vive en ella de otra manera. Escucha, si quieres, el primer “reina del cielo, alégrate”, cantado por Jesús a su madre. Ahora María goza plenamente porque su esperanza es realidad. Dios, fiel a sus promesas, ha realizado su plan…
Contempla las resurrecciones que ha habido en tu vida. Piensa si la resurrección de Jesús es un hecho para ti que se vive, sencillamente, al vivir, porque la vida, todo atisbo de vida, está ligada a la resurrección de Jesús. Piensa si cuando tú sufres, al vivir tu sufrimiento con El, vives ya el triunfo sobre el dolor, porque lo vives con un resucitado, y
Agradece tus experiencias de resurrección: Cuando resucitas del egoísmo al amor,
​​​de las falsas riquezas a la pobreza,
​​​del raquitismo a la generosidad,
​​​de las pequeñeces y mezquindades a la magnanimidad.

Termina rezando el “Padre nuestro”, las diez “Ave María” y el “Gloria al Padre” como alabanza al Padre, al Hijo y al Espíritu por el regalo de María a la humanidad.

MI AFFIDO A TE

15 de Octubre: Misterio de la Crucifixión y Muerte

5 Misterio de la Crucifixión y Muerte
​María está al pie de la cruz viviendo hasta el fondo el dolor de saber que el Hijo muere por Ella. Ella hubiera sustituido hasta con gozo, al Hijo, sin embargo la voluntad del Padre es otra: Jesús tiene que morir por Ella. Allí recibe en herencia otros hijos, los hermanos de Jesús en la persona de Juan que la acoge como cosa suya. Allí, bajo el cielo raso del Calvario, al descampado, se levanta el gran templo humano de la Iglesia. Allí, con Juan, estamos todos nosotros, estás tú…
Contempla tu cruz, esa compañera de camino que en lo grande y lo pequeño no te deja, y pregúntate si la vives realmente como instrumento de salvación, si te abrazas a ella como se abrazó Jesús,… si la acoges como expresión del amor del Padre por el hombre, y
​Agradece las pequeñas muertes que abren la vía a la vida,…
las que van reduciendo los ataques de tu egoísmo,
las que te hacen salir poco a poco de tu propio amor a los pequeños o grandes ídolos que te atrapan…
​​las muertes que te llevan a saborear el vivir con Cristo.

Termina rezando el “Padre nuestro”, las diez “Ave María” y el “Gloria al Padre” como alabanza al Padre, al Hijo y al Espíritu por el regalo de María a la humanidad.

ANIMA CHRISTI

14 de Octubre: Misterio del Camino de la Cruz

4 Misterio del Camino de la Cruz
Ahora sí que María puede seguir y marcar el paso del hijo que camina hacia el Calvario. María acompasa su paso al de Jesús, en silencio, agradeciendo los gestos de la Verónica y de Simón de Cirene, agradeciendo la compasión de los que miran a Jesús como el salvador y perdonando a los que siguen ensañándose contra él. Ese caminar con Jesús paso a paso, la lleva a crecer en la aceptación total de la cruz.
Piensa en los momentos en que se te ha hecho cuesta arriba el camino de la cruz. Recuerda personas que como Simón de Cirene y la Verónica te han consolado. Baja con Jesús al corazón de aquéllos que no se han hecho cargo de tu situación de cruz, para llegar así al perdón y a la comprensión y,
​Agradece el peso de la cruz llevada con paz, subiendo paso a paso los peldaños de la vida… La cruz de tus limitaciones, de tus pecados, de los obstáculos que vienen de ti misma… La cruz que te ponen de fuera. Esas cruces son siempre parte de la cruz que ha llevado Jesús.

Termina rezando el “Padre nuestro”, las diez “Ave María” y el “Gloria al Padre” como alabanza al Padre, al Hijo y al Espíritu por el regalo de María a la humanidad.

LA GLORIA DI CRISTO

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