Dia 1: Encuentro con María

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Cuando nos encontramos con María hay un cambio en nuestro ser (…). La Inmaculada es « única». Pero nuestra forma de unirnos a ella, tanto como lo podamos, a su pureza, es nuestra humildad: algo simple como un niño, lejos de los enredos de nuestro amor propio.

Cuando se encuentra verdaderamente a María, hay una ternura, una misericordia hacia los otros que nos transforma. Esa misericordia, esa ternura, que María tiene por cada uno de nosotros. Cuando no se sabe cómo hacer, hay que preguntarse cómo la Santa Virgen haría: entonces haremos lo mejor que se puede, incluso si no es lo que nos gusta. María es siempre la estrella a la que podemos referirnos.

¿Y cuál es mi secreto? Cuando “yo no sé qué hacer yo pienso; “hágase como María” y una pequeña luz se enciende cada vez al interior de mi alma. Es una luz de verdad, des sencillez, de paz…

Si queremos poner a María a la luz, debemos primero exponernos a su luz, tomarnos el tiempo de rezarla, mirarla, imitarla. Mirar a María y rezar, es volver siempre a lo esencial. (De los escritos de una religiosa de la orden de la Anunciadas)

Jesús, concédenos la gracia de “sabernos encontrar con María” desde lo hondo del corazón, para encontrarte en Ella

Reanudamos nuestro compartir Con María en “su” mes

30 de abril

A Jesús por María
Esto hemos oído decir desde niños los cristianos…Ciertamente es así…Maria nos pone con Su Hijo. Ella, por el inescrutable plan de Dios, es el ser que acoge al Hijo de Dios que se hace hombre… “El Verbo se hizo carne y acampó entre nosotros”…
“Cristo fue entregado, en efecto, para la re-
dención de la vida de todos nosotros, y así fuimos arran-
cados de la muerte, redimidos de la muerte y del peca-
do… Él afirma haber venido de modo visible para cumplir
las promesas hechas a Israel. Decía en efecto: No me
ha enviado Dios sino a las ovejas descarriadas del pue-
blo de Israel. Por esto, con verdad afirma Pablo que
Cristo consagró su ministerio al servicio de los judíos,
para dar cumplimiento a las promesas hechas a los pa-
dres y para que los paganos alcanzasen misericordia, y
así ellos también le diesen gloria como a creador y ha-
cedor, salvador y redentor de todos. De este modo al-
canzó a todos la misericordia divina, sin excluir a los
paganos, de manera que el designio de la sabiduría de
Dios en Cristo obtuvo su finalidad; por la misericordia
de Dios, en efecto, fue salvado todo el mundo, en lugar
de los que se habían perdido.”(cf.Clemente de Alejandría)
Cuanto amor y misericordia hay en todo esto solo se puede atisbar por pura gracia…Y se la pedimos al Señor en este mes…
María es el cauce por el que llega a la humanidad el amor-misericordia de Dios…
Que Ella nos haga capaces de entrar en el misterio de esta palabra que llena de consuelo nuestra vida: “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su
Hijo por nosotros.”
En este mes caminamos con María para conocer más a Jesús y seguirle con la fidelidad que Ella nos contagia…