Con Pablo VI deseamos
PREDICAR A CRISTO HASTA LOS CONFINES DE LA TIERRA

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¡Ay de mí si no evangelizare! Para esto me ha enviado el mismo Cristo. Yo soy apóstol y testigo. Cuanto más lejana está la meta, cuanto más difícil es el mandato, con tanta mayor vehemencia el amor nos apremia. Debo predicar su nombre: Jesucristo es el Mesías, el Hijo de Dios vivo; él es quien nos ha revelado al Dios invisible, él es el primogénito de toda creatura, y todo se mantiene en él. Él es también el maestro y redentor de los hombres; él nació, murió y resucitó por nosotros. Él es el centro de la historia y del universo; él nos conoce y nos ama, compañero y amigo de nuestra vida, hombre de dolor y de esperanza; él ciertamente vendrá de nuevo y será finalmente nuestro juez y también, como esperamos, nuestra plenitud de vida y nuestra felicidad.
Yo nunca me cansaría de hablar de él; él es la luz, la verdad, más aún, el camino, la verdad y la vida; él es el pan y la fuente de agua viva, que satisface nuestra hambre y nuestra sed; él es nuestro pastor, nuestro guía, nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano. Él, como nosotros y más que nosotros, fue pequeño, pobre, humillado, sujeto al trabajo, oprimido, paciente. Por nosotros habló, obró milagros, instituyó el nuevo reino en el que los pobres son bienaventurados, en el que la paz es el principio de la convivencia, en el que los limpios de corazón y los que lloran son ensalzados y consolados, en el que los que tienen hambre de justicia son saciados, en el que los pecadores pueden alcanzar el perdón, en el que todos son hermanos.
Éste es Jesucristo, de quien ya habéis oído hablar, al cual muchos de vosotros ya pertenecéis, por vuestra condición de cristianos. A vosotros, pues, cristianos, os repito su nombre, a todos lo anuncio: Cristo Jesús es el principio y el fin, el alfa y la omega, el rey del nuevo mundo, la arcana y suprema razón de la historia humana y de nuestro destino; él es el mediador, a manera de puente, entre la tierra y el cielo; él es el Hijo del hombre por antonomasia, porque es el Hijo de Dios, eterno, infinito y el Hijo de María, bendita entre todas las mujeres, su madre según la carne; nuestra madre por la comunión con el Espíritu del cuerpo místico.
¡Jesucristo! Recordadlo: él es el objeto perenne de nuestra predicación; nuestro anhelo es que su nombre resuene hasta los confines de la tierra y por los siglos de los siglos.

(Homilía pronunciada en Manila el 29 de noviembre de 1970)

Día 30 de junio

Día 30 de junio

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“Amar todo lo que Dios ama” (Santa Vicenta María)
Señor Jesús, queremos acoger la preciosa invitación que nos lanza Santa Vicenta María. “Entrarás en la llaga del Corazón divino como en un horno encendido en amor; allí tu alma no tendrá más libertad que para amar, más poder que el de amar, ni más deseo que el de consumirse en el amor” (Santa Vicenta María)
Señor Jesús, esto es lo que deseamos “con tu amor y tu gracia”: SER LIBRES para más amarte y más servirte en nuestros hermanos… Tú nos has dicho: “la verdad os hará libres”. Tú solo, Señor, puedes liberarnos de las ataduras que nos impiden amar como tu amas. ¿Qué más da que el pájaro esté atado con una cuerda o con un hilo de oro si no puede volar?
Crea en nosotros un corazón libre para amar con el AMOR que de ti recibimos a través de tu Corazón traspasado…
“En este fuego divino desaparecerá como una mísera paja tu amor propio y tu propia voluntad y abrasada en este amor no podrás menos de amar todo lo que Dios ama y lo mostrarás especialmente en tus hermanas” (Santa Vicenta María)
Señor Jesús, quema en el fuego de tu Corazón todo lo rastrero que pueda haber en nosotros para tener los ojos del corazón fijos en ti y en los intereses del Reino.
Corazón de Jesús, confiamos en ti… para que la certeza de tu amor sea el alimento de nuestra vida, para dejarnos amar por ti.
Verbo de Dios hecho carne, déjanos entrar en tu Corazón lleno de misericordia y beber todo lo que ella encierra de ternura, bondad, fidelidad, seguridad, perdón, descanso…

 

Día 29 de junio

Día 29 de junio

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“Quédate con nosotros” (Lc 24,29)
Señor Jesús, como te encontraste con los discípulos de Emaús, te encuentras con nosotros, en nuestras decepciones, tristezas, frustraciones…. Y nosotros no te reconocemos. Quizás esperamos triunfos, victorias, y no acabamos de aceptar que Tú has venido a mostrarnos un camino de vida que pasa por la cruz…
Señor Jesús, enséñanos a leer tu Palabra, a dejar que ilumine nuestras vidas, nuestras historias, la historia del mundo y de la Iglesia, a sentir el desafío que a través de ella nos lanzas…
“Qué necios y torpes para creer. ¿No tenía que padecer eso el Mesías para entrar en su gloria?”
Señor Jesús, quédate con nosotros, no dejes que nuestra oscuridad impida reconocerte como Aquel que quiso quedarse con los hombres, para seguir ofreciéndose como PAN para el camino.
Corazón de Jesús, en ti confiamos… para reconocerte como compañero de nuestro peregrinar, dispuesto siempre a salir al paso de nuestras torpezas…
Verbo de Dios hecho carne, déjanos entrar en tu Corazón lleno de misericordia y beber todo lo que ella encierra de ternura, bondad, fidelidad, seguridad, perdón, descanso…

 

Día 28 de Junio

Día 28 de Junio

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“Conságralos en la verdad” (Jn 17,17)
Señor Jesús, Tú pides al Padre que nos consagre en la verdad, en ti, en tu palabra que es la Verdad. “Yo soy la Verdad” has dicho ante Pilatos; has afirmado que tu reino es un reino de verdad, de amor, de justicia y de paz. Más, has dicho que has venido a dar testimonio de la verdad, que reinas desde la verdad… Sin embargo, no contestaste a la pregunta de Pilatos: ¿qué es la verdad?
Señor Jesús, ayúdanos a dar al mundo, que aún hoy pregunta qué es la verdad, la única contestación que podemos darle: que la verdad eres TÚ… No hay más verdad que la que Tú has manifestado al mundo en tu palabra y en tu persona… No hay más verdad que tu palabra que revela también la verdad sobre el hombre y el sentido de su vida.
Corazón de Jesús, confiamos en TI… para creer en tu verdad, adherirnos a ti, Señor Jesús, que eres la Verdad-Amor, binomio indisoluble en ti, Señor Jesús, que vives siempre la verdad en el Amor.
Verbo de Dios hecho carne, déjanos entrar en tu Corazón lleno de misericordia y beber todo lo que ella encierra de ternura, bondad, fidelidad, seguridad, perdón, descanso…

 

Día 27 de junio

Día 27 de junio

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“No solo ruego por ellos…” (Jn 17,20)
Señor Jesús, Tú no ruegas solo por los que en el momento de la cena están contigo… Tú extiendes tu plegaria hasta aquellos que creerán en ti por su palabra y su misión. Tú ruegas por nosotros, por cada uno y por la humanidad entera a la que tu acción salvadora alcanza… y ruegas para que nos sintamos y seamos unidos en ti al Padre, por el Espíritu.
Señor Jesús, ayúdanos a experimentar tu cercanía, a creer que Tú no solo en aquel momento, sino ahora, sentado a la derecha del Padre, y glorificado, ruegas por nosotros, llevas en tu Corazón humano-divino a cada persona como es, te preocupas por ella, la sostienes, la guías con tu Espíritu.
Corazón de Jesús, confiamos en TI… para creer en tu intercesión por nosotros ante el Padre, para creer que nada de lo nuestro te es ajeno, que todo lo nuestro es algo tuyo… Y, por esto, gracias Jesús.
Verbo de Dios hecho carne, déjanos entrar en tu Corazón lleno de misericordia y beber todo lo que ella encierra de ternura, bondad, fidelidad, seguridad, perdón, descanso…

 

Día 26 de junio

Día 26 de junio

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“Para que vuestra alegría sea completa” (Jn 16,24)
Señor Jesús, Tú nos hablas repetidamente de alegría, de gozo… “Vuestra tristeza se convertirá en gozo”, “os llenaré de alegría”, “para que vuestra alegría sea completa”.
Asocias la alegría a nuestra fe en ti, en tu amor, en el amor del Padre. “Habéis creído que yo vine de parte de Dios”. A tus discípulos hablaste de alegría en el momento de tu partida y ellos no llegaban a comprender, en la atmosfera de dolor que vivían, el sentido de tus palabras y la promesa de una alegría que nada ni nadie les va a quitar…
Ellos las entendieron después, cuando el Espíritu quitó el velo de la incomprensión y las hizo definitivamente inteligibles.
Señor Jesús, hoy nos vuelves a hablar de gozo, de alegría… porque estás vivo y resucitado en nosotros, en el mundo, y das sentido con tu Vida a la cultura de muerte que nos rodea.
Corazón de Jesús, confiamos en TI… para seguir creyendo que Tú has vencido al mundo, vences al mundo y que Tú, Verbo de Dios hecho hombre, eres el sentido último y el secreto de nuestra existencia.
Verbo de Dios hecho carne, déjanos entrar en tu Corazón lleno de misericordia y beber todo lo que ella encierra de ternura, bondad, fidelidad, seguridad, perdón, descanso…

 

Día 25 de junio

Día 25 de junio

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“Yo os elegí” (Jn 15,16)
Señor Jesús, ayúdanos a creer en esta realidad… Tú nos eliges no por nuestros meritos, sino porque nos amas. El único motivo es este. Estamos aquí porque elegidos por ti, en el ser, en la Vida, pues la primera elección es la que nos hace existir, que nos hace VIVIR. Estamos aquí porque Tú nos amas… En nuestra vida, la que Tú nos regalas, la primacía siempre es de tu amor.
La raíz de todo, Señor, es tu amor por nosotros, tu don total.
Señor Jesús, ayúdanos a comprender de una vez que Tú haces todo en nuestra vida… Nosotros sencillamente somos aquellos que Tú amas… Esta es nuestra definición fundamental, que nos hace “ser” y alimenta nuestro existir. Es la verdad de la que debemos nutrirnos… Nosotros instintivamente pensamos en lo que hemos dejado de hacer, en lo que tenemos que hacer nosotros, olvidando que la raíz de todo es tu amor por nosotros y no la cualidad del amor que devolvemos.
Corazón de Jesús, confiamos en TI… para creer firmemente que existimos porque somos amados…
Verbo de Dios hecho carne, crea en nosotros la capacidad de dar la misericordia que de tu Corazón recibimos.

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