MARIA, MADRE de DIOS

MARIA, MADRE DI DIOS
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La Iglesia hoy, abriendo el año con la festividad de la maternidad de MARIA, subraya la grandeza del rol de María en nuestra vida y en la vida de toda la Iglesia… Con esta certeza queremos empezar nuestra andadura de cristianos creyentes en este nuevo año: la certeza de que María, la Madre de Jesús, el Hijo de Dios, camina con nosotros…
En estos días contemplando el Belén, hemos encontrado a un niño envuelto en un abrazo, el abrazo de María…La Madre es el abrazo que hace vivir…Jesús vive por el amor de su madre. De este abrazo le vendrá, para siempre, junto con la fe, la fuerza necesaria para vivir. Cada criatura humana tiene tanta fuerza como el abrazo que la estrecha y la trae a la existencia (Ronchi) No temas, María, ¡el Niño vivirá por tu amor!
Así nos sucede a ti, a mi, a cada creyente, a cada hombre que lleva en su corazón el germen de la fe, sin saberlo…Cada persona se siente acogida por la Madre de Aquel que vive en ella. La Madre que la envuelve en el abrazo de la ternura, de la esperanza, de la fortaleza, de la perseverancia, cuando el seguir las huellas del Hijo se hace cuesta arriba…Y es el mismo Jesús que nos asegura su presencia.” He aquí a tu madre. La mujer que me engendró te acogió también a ti, en instante de la Encarnación…y para siempre”
Podemos hoy dar gracias a Dios que nos da como Madre a la Madre de su Hijo…una madre que va dando forma a nuestra identidad de creyentes, que colabora en la formación del creyente(LG 63). En Ella y por Ella, si nos dejamos educar, nos convertimos en personas abiertas a la ternura, a la compasión, a la piedad, a la gracia…en personas que paso a paso, golpe a golpe, van entrando en la espiritualidad del Magníficat…En personas con el corazón abierto a Dios y a la vez dispuestas a salir al encuentro del otro…En personas con “espíritu filial” hacia Dios Padre y hacia María la Madre, como Jesús…
A Ella queremos dirigirnos en este día en el que la Iglesia invita a orar por la PAZ, pidiéndole un corazón nuevo para la paz…Ella es la que nos habla de una humanidad nueva, de una humanidad salvada, de un ser nuevo y de un corazón nuevo…Ella es la mujer nueva que acoge en su vientre al Hijo de Dios, al Príncipe de la Paz…
“María, hoy, sólo quiero pedirte:
alcánzame de tu HIJO
un CORAZÓN NUEVO para la PAZ,
un CORAZÓN NUEVO para JESÚS
porque Jesús es la PAZ SUSTANCIAL.

Si estoy con EL vivo la PAZ.
Si camino con EL construyo la PAZ
Si le dejo espacio en mi SER
SOY PAZ.

María, dame un CORAZÓN NUEVO para Jesús.
Ayúdame a SER PAZ y a poner mi granito de arena
para un mundo nuevo donde reine la PAZ “

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Camina humildemente con tu Dios

No se encuentra esta cita en los escritos de Santa Vicenta María, si mal no recuerdo…Pero esta palabra de la Escritura es como un motivo de fondo en la sinfonía de su vida…

Es obligado, en este tiempo navideño, hacer memoria de ella, puesto que Dios dispuso llevársela a gozar de la eternidad de su amor, un 26 de diciembre… Muchos de los que leéis estas páginas la conocéis… conocéis mucho o poquito de ella… Hace 126 años del acontecimiento de su muerte, de su dejar espacio y tiempo para entrar en la eternidad…”Eternamente me amó y ocupé un lugar en Su Corazón”… El eternamente expresa la conciencia del “desde siempre y para siempre”… el “me amó” la certeza de ser objeto de amor de Aquel que envió a su Hijo para salvar a la humanidad…

Se sintió amada con amor eterno por un DIOS AMOR que revela un modo de amar propio de un Dios HUMILDE, cuyo hijo no hace alarde de su divinidad, se despoja de su rango, actúa como un hombre cualquiera y se somete a la muerte y una muerte de cruz(cf.Fil.2)… Si así es Jesús, si así redime Jesús… ¿cómo es su Dios, como es su Padre?… ¿cómo es nuestro Dios?”

“Si Dios es amor, es humilde”…”La humildad es el aspecto más radical del amor” (Varillon) De hecho ¿puede haber más radicalidad en la entrega del Verbo hecho carne?

Santa Vicenta María es una mujer enamorada del Jesús humilde… de allí que el “camina humildemente con tu Dios” es en ella una invitación de Jesús a identificarse con el aspecto más radical de su amor que es la humildad… ¿De dónde viene su amor a lo pequeño y humilde, a las jóvenes humildes más que de esta fuente?

Caminemos humildemente con nuestro Dios… (cf. Miqueas 6,8)

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25/XII

25/12

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María, ya ha nacido Jesús… Lo que aún era parte del misterio para ti, ya se ha desvelado… Jesús, el Hijo de Dios es el Salvador, el Rey, el Mesías, es realmente un niño como cualquier otro. Ciertamente para ti es ÚNICO… pero es “uno de tantos”… se apretuja entre tus brazos… empieza a tomar alimento… Como cualquier niño empieza a decir que no cuando no quiere… Necesita que lo limpies… y lo calientes… No hay milagros en Él… no tiene nada de especial… es bello… sonríe…
El único gran milagro es que es Hijo de Dios y ha crecido después de una concepción virginal. Por lo demás… es todo igual a los otros niños… llanto, necesidades… Es la PALABRA de Dios y no habla, como no habla ningún niño recién nacido… Tú serás la que le enseñarás a hablar… Tú, la mujer sencilla de Nazaret, enseñarás a hablar a la PALABRA. Este es el verdadero milagro… un Dios “como todos”…
Tú has experimentado en ti misma el cambio que se ha realizado en tu concepción de Dios y en la realidad de Dios y de su lógica… y has cantado ese cambio…
Dios entra en lo humilde, en lo pobre, en lo frágil, en lo vulnerable de la humanidad, porque es desde allí que la quiere redimir.
No entra en lo poderoso, en lo soberbio… Por eso TE HA BUSCADO, porque eres pobre, sencilla, humilde, el lugar privilegiado de la acogida del Verbo.
Esto es lo que tú rumias hoy, María, mientras estrechas a Jesús entre tus brazos, y esto me quieres comunicar hoy a mí.
María, ayúdanos a entrar en el misterio que Tú vives, que Tú saboreas junto a José…
Haz que amemos a tu Hijo, su humildad, su pequeñez… para llegar a vivirla.

24/XII

24/12

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María, tu serenidad no te abandona… El acercarse del nacimiento no te intranquiliza… Quieres gozar del momento presente, gustar de la presencia en tu vientre del Hijo de Dios… Has vivido un tiempo especial de intimidad con Jesús. Humanamente, por todo este tiempo, Él ha sido todo para ti y Tú todo para Él. Ha habido esta misteriosa simbiosis, a la vez intercambio… Tú le has dado todo a nivel humano y Él te ha introducido en el misterio de Dios… Él es, aún sin nacer, todo lo que de Él dijo el ángel… “Salvador, Hijo del Altísimo, Rey”… y Tú, sencillamente MARÍA, la MADRE, la que ha recibido un nombre nuevo que se adecúe a tal hijo: “LLENA DE GRACIA”.
Estás feliz… se ha realizado lo del profeta… “un hijo se nos ha dado”… “El hijo del hombre” se ha formado en ti, ya va a dejar su primera cuna, la cueva donde ha ido creciendo, escondido a los ojos de los hombres, experimentado solo por ti. Ya no te necesita para ser hombre… ya se desprende de ti… es el primero de tantos desprendimientos que te desgarrarán. Pero Tú eres FELIZ… eres el instrumento de que Dios se sirve para realizar el milagro de amor de la Encarnación del Verbo.
En el silencio del establo que os han prestado, solo sientes el latir del corazón del Niño… Es como si ese latir que sientes dentro de ti se acompasara no solo al latir del tuyo -todo lo vives y lo viviréis al unísono- sino también al latir del corazón de la creación expectante que Él ha venido a salvar.
María, haz que sepamos acompañarte en este silencio sereno, gozoso, en el que gustas especialmente la PRESENCIA del PADRE que cuida de su Hijo y de ti y de José.

Día 24

 

sin-titulo1María, tu serenidad no te abandona… El acercarse del nacimiento no te intranquiliza… Quieres gozar del momento presente, gustar de la presencia en tu vientre del Hijo de Dios… Has vivido un tiempo especial de intimidad con Jesús. Humanamente, por todo este tiempo, Él ha sido todo para ti y Tú todo para Él. Ha habido esta misteriosa simbiosis, a la vez intercambio… Tú le has dado todo a nivel humano y Él te ha introducido en el misterio de Dios… Él es, aún sin nacer, todo lo que de Él dijo el ángel… “Salvador, Hijo del Altísimo, Rey”… y Tú, sencillamente MARÍA, la MADRE, la que ha recibido un nombre nuevo que se adecúe a tal hijo: “LLENA DE GRACIA”.

Estás feliz… se ha realizado lo del profeta… “un hijo se nos ha dado”… “El hijo del hombre” se ha formado en ti, ya va a dejar su primera cuna, la cueva donde ha ido creciendo, escondido a los ojos de los hombres, experimentado solo por ti. Ya no te necesita para ser hombre… ya se desprende de ti… es el primero de tantos desprendimientos que te desgarrarán. Pero Tú eres FELIZ… eres el instrumento de que Dios se sirve para realizar el milagro de amor de la Encarnación del Verbo.

En el silencio del establo que os han prestado, solo sientes el latir del corazón del Niño… Es como si ese latir que sientes dentro de ti se acompasara no solo al latir del tuyo -todo lo vives y lo
viviréis al unísono- sino también al latir del corazón de la creación expectante que Él ha venido a salvar.

María, haz que sepamos acompañarte en este silencio sereno, gozoso, en el que gustas especialmente la PRESENCIA del PADRE que cuida de su Hijo y de ti y de José.

 

 

 

23/XII

23/12

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María, te entrego mis deseos… son tan hondos y sin embargo lo superficial, a veces, me aleja tanto de ellos… Deseo estar a tu lado respirando la atmósfera de tu Magníficat que te envuelve y dejarme alcanzar por tu alegría… “Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador”… María, sabes que esta alegría no es tuya, te viene de tu Dios… Te alegras porque te sientes suya. Y puedes decir “mi Dios”, porque le perteneces y te pertenece. Te pertenece porque TE AMA privilegiadamente… SU AMOR te construye, te forma y a la vez deja en ti algo o todo de lo suyo.
María, haz que yo sepa adorar este misterio del amor de Dios en ti, en el mundo y en mí… Tú sabes que mi pecado más grande es NO CREER fuertemente en el amor de Dios… Es meter a Dios en mis esquemas… Haz que yo pueda repetir hoy contigo “se alegra mi espíritu en Dios que me salva, me ama, me conduce, me sostiene…”
Tú sientes a tu Dios especialmente en este camino, cuando ya falta poco para que puedas estrechar entre tus brazos al Salvador… María… tú DIOS, PADRE HIJO Y ESPÍRITU, se te revela… Estás totalmente metida en la alegría del DIOS ÚNICO TRINITARIO, que salva…
María, haznos partícipes de esta alegría tuya que es también nuestra… Nosotros también somos templos de Dios ÚNICO TRINITARIO… somos habitados por Él… Enséñanos amor al silencio que conduce al silencio del amor, como sucede en ti… Haz que nuestra oración sea un camino para aprender a dejarnos amar y dejarnos plasmar por Dios a medida de su amor. Haznos capaces de habitar nuestro propio corazón donde podemos acoger al Espíritu que te transformó en Madre del Verbo.

22/XII

22/12

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María, si quisiera definirte esta mañana con un nombre, diría LUZ… Eres luz para mí, una luz que me trae la palabra de hoy… la del Magníficat… En tu viaje tienes ocasión de recordarlo, de volver a cantarlo porque constituye el substrato de tus sentimientos, pensamientos, afectos…
Quisiera que tu luz llegara a mí, tu alegría, tu seguridad en Dios, tu amor gustado porque experimentado por su presencia en ti, su obra maestra. Me siento a tu lado y Tú pones tus manos sobre mi cabeza… quieres bendecir mis pensamientos, iluminarlos, darles la consistencia de la fe… Tu cercanía me da paz… quisiera cantar contigo mi magníficat… pero no puedo o no sé… Quizás diría que quiero cantar las grandezas de Dios en mí, pero me pesa más mi humillación… Te diría que aún no creo experiencialmente en el amor incondicional y gratuito de mi Dios, que me ama como soy, que mi fe aún no caldea mi corazón del todo… Que tengo el corazón lleno, henchido del deseo de experimentar el amor que Dios me tiene… pero… aún ese deseo se queda en el deseo, eso sí, deseo cada día más fuerte, pero… deseo… Aún no acontece este milagro que espero tanto… Fe en el amor que Dios me tiene, experimentado y vivido, ALEGRÍA inmensa por ello, HUMILDAD porque todo es DON.
María, que bonito sería si cada persona pudiera cantar su magníficat… ensalzar la obra de Dios en ella… Cantar la existencia como acto de amor de un Dios que crea porque ama… Gritar que existimos porque somos amados… Llenar el cosmos del canto de una humanidad llena de fe en un Dios portador de Salvación… Entonces el cosmos sería todo una luz… la LUZ del amor que entra porque ACOGIDO…

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