27. “¿De qué hablabais por el camino?” Mc 9,33

27. “¿De qué hablabais por el camino?” Mc 9,33
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Es fácil contemplar una escena muy familiar para quien lee el evangelio: la de Jesús que camina con sus discípulos, que a veces se atrasa o adelanta, otras va en silencio, pero siempre atento a la dinámica relacional que se va creando en el grupo… Al ver la animación de los suyos les pregunta de qué hablan o discuten… Por lo menos dos veces en los evangelios Jesús pregunta a sus discípulos expresamente de qué están hablando… Él sabe de la importancia de la comunicación en la formación de los suyos… Se interesa por lo que dicen, cómo lo dicen, qué sienten… Son sus futuros apóstoles.
La misma pregunta más o menos hace en el camino de Emaús -¡claro está!- con una finalidad pedagógica muy especial (Lc 24,17)… Están saliendo de Jerusalén con encima la losa del fracaso… porque esto ha sido para ellos la muerte de Jesús…
Le entristecería al Señor que la conversación en ambos casos fuese poco pertinente al evangelio, a la fe… En el primer caso discutían sobre quien era más importante, en el camino de Emaús, manifestaban una falta total de esperanza y poca fe en las promesas de la Escritura y del mismo Jesús…
Cuántas veces nos encontramos en situación de recibir la misma pregunta de Jesús, nosotras, personas que vivimos en el llamado “sexto continente”, en el mundo de la comunicación virtual…
Jesús, quizás nos preguntarías: ¿por qué estáis tan callados, solamente atentos a los medios e ignorando al que os está cerca? O bien: ¿aquello de lo que habláis afecta de verdad a vuestra vida, o solo llena el silencio que os asusta?… Y como Tú, Jesús, quieres que el lenguaje sea “sí-sí” o “no-no”, pienso que me pedirías decir:
SÍ a la palabra que canaliza amor, alegría, verdad; a la comunicación que construye, mantiene vivas las relaciones; al diálogo que se abre a los intereses, sufrimientos, esperanzas del mundo, de la Iglesia; a una conversación sencilla y directa, reflejo de ternura, de sana preocupación por el otro…
NO a la conversación canalizadora de prejuicios, groserías; a la palabra hueca, que no tiene enganche ninguno con la experiencia de la vida; a la comunicación que alimenta la superficialidad…
Corazón de Jesús, contágiame tus sentimientos… orienta mis silencios para que se carguen de sentido y den paso a unas palabras construidas en ese clima. Hazme capaz de diálogo contigo que enriquezca y dé consistencia evangélica al diálogo con los demás…

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